Parana: El dueño de los perros tiene varias denuncias por ataques

Publicado el 11 abril- a las 10:00horas.


El propietario de dos rottweilers que ayer a mediodía atacaron y causaron la muerte de una mujer de 53 años en el interior de una casa de Bajada Grande había sido denunciado varias veces por vecinos, por haber dejado a los animales en la calle, permitiendo así algunos ataques a otros canes y niños que transitan avenida Estrada. El juez Ricardo Bonazzola ordenó una autopsia para confirmar la causa de muerte y anoche se informó que analizaba la posibilidad de ordenar que se sacrifique a los perros, que fueron trasladados a una dependencia policial. El dueño declaró como testigo en la causa y dijo que la víctima era su novia.

Un hecho escalofriante ocurrió ayer a las 12.30 en una casa de calle Estrada al 3.000, a metros de cortada A, en barrio Bajada Grande de Paraná, donde una mujer de 53 años identificada como Susana Beatriz Proni falleció al ser atacada por dos perros –un macho y una hembra– raza rottweiler, que le desfiguraron el rostro y destrozaron el cuello, brazos y cuero cabelludo, informaron fuentes policiales.
“Es un cuadro espantoso. Es horrible como quedó esta mujer”, definió el juez de Instrucción Bonazzola al salir de la vivienda junto a personal policial, después de presenciar las pericias de Criminalística en el lugar del hecho.

Según pudo reconstruir la Policía, la víctima se encontraba en casa de Silvio Orlando Gaitán, de 61, con quien la unía una relación sentimental. “La mujer pasaba con Gaitán los fines de semana, y según el dueño, los animales la conocían y nunca había tenido problemas”, explicó una fuente policial consultada por EL DIARIO.
La misma fuente señaló que ayer de tarde Gaitán declaró como testigo por orden del juez, y aseguró que al mediodía salió de su casa a comprar el diario, comprar comida y realizar otros trámites personales. “Dejó sola a su novia en la casa, y al volver un rato más tarde la encontró muerta en el patio trasero de la casa, destrozada por los perros”, se detalló.
De todos modos, el juez ordenó el traslado del cuerpo a la morgue en Oro Verde para que se realice una autopsia y descartar cualquier otra hipótesis. “Por ahora es una muerte dudosa. El dueño de casa dice que la mujer tenía buena relación con los perros y que nunca hubo problemas, pero no podemos descartar nada antes de investigar” expresó el juez al salir de la vivienda, ubicada a menos de 100 metros de la comisaría de Bajada Grande.

REACCIÓN. Al cierre de esta edición, el comisario Ángel Ricle, jefe de la División Homicidios, informó que estaban recabando datos y tomando testimonio a vecinos de Gaitán y familiares de la víctima, que se domiciliaba en la zona de barrio Cuarteles y tenía dos hijos mayores de edad. Sobre el destino de los animales, el funcionario respondió que fueron dopados por el médico veterinario de la Policía y trasladados en dos caniles hasta la División Canes, y se aguarda que el juez ordene los pasos a seguir.
Otra fuente policial dejó trascender que Bonazzola analiza como posibilidad disponer que los perros sean sacrificados. Ese último informante agregó que en el lugar del crimen no se habrían encontrado indicios de otra causa de muerte diferente del ataque de los perros, que según su propietario eran bien tratados y alimentados. A la única explicación a la que habría arribado Gaitán en su declaración ante la policía es una reacción de celos del rottweiler macho: según su amo, el perro se mostraba enojado cuando observaba que alguien acariciaba o jugaba con la hembra.
Para conocer el horario del ataque fue fundamental el testimonio de los vecinos de Gaitán, de Avenida Estrada 3084, que a mediodía escucharon ruidos. La mujer oyó alaridos y ladridos, y le pareció que alguien gritaba “basta, basta”. Sin embargo, su marido minimizó el hecho, acostumbrado a los ruidos provocados por los rottweilers, y los chillidos de un loro paraguayo, también de propiedad de Gaitán, que imita voces humanas y, a su manera, suele entablar bulliciosos monólogos frente a los perros.

ACUSACIONES. Delante de la casa de Silvio Gaitán –más conocido en Bajada Grande como “el Chicharra”–, ayer a la tarde las camionetas de la Policía llamaron la atención de los vecinos, sobre todo, de los chicos que se juntaron a charlar en la vereda, junto a la parada de colectivos. Mientras varios efectivos de uniforme y delantal iban y venían debajo de los frondosos árboles del frente de la vivienda, los chicos aprovecharon la llegada de los medios para recordar que los rottweilers eran conocidos y temidos en calle Estrada.
Los canes permanecían encerrados detrás de un cerco, y el portón luce un cartel de alerta claro y contundente: “cuidado con el perro”. Pero los chicos de Bajada Grande afirman que “cuando Chicharra entraba o salía de la casa con la moto” los animales “aprovechaban el portón abierto y escapaban a la calle”. Según los niños –y también vecinos mayores que pidieron que no se los identifique ni se les saque fotos–, Gaitán nunca se preocupó por volver a encerrar a los canes, que una vez afuera, causaban problemas, persiguiendo a los chicos y agrediendo a otros animales. La reiteración del inconveniente llevó a “Chicharra” a enemistarse con varios vecinos. “A mi me mató una perra hace poco tiempo. Nosotros hicimos tres denuncias en la comisaría 11ª por el tema de los perros y él –por Gaitán–, se enojó con nosotros”, dijo una mujer domiciliada en Estrada, a metros del lugar del hecho, quien añadió que conoce que otros habitantes del lugar también hicieron reclamos en la seccional policial del barrio. “El problema son los chicos. Acá a una cuadra está la escuela y enfrente el club. Este lugar está siempre lleno de gurises y el peligro con esos animales es enorme. Todos se lo dicen pero el se enoja en lugar de tener más cuidado” agregó la entrevistada.

Responsabilidad civil y posible
reproche penal

El hecho lamentable de ayer, sumado al ataque de un perro de raza pitbull sufrido por un vecino en pleno centro de Paraná el viernes a la mañana y otros reiterados casos similares, conduce a preguntarse sobre la responsabilidad de los propietarios de estos animales.
Sobre el punto EL DIARIO consultó a Mariano Lino Churruarín, abogado especialista en Daños e integrante de la Cátedra de Responsabilidad Civil de la UCA.
El entrevistado indicó que “la responsabilidad civil es indudable. Vélez Sarsfield previó un capítulo completo del Código Civil, llamado De los daños causados por animales, donde se regula específicamente la responsabilidad del propietario de un animal doméstico o feroz que cause daños” recordó. La regla –del artículo 1124 del código– es que el dueño debe responder económicamente, y en los artículos siguientes se tratan eximientes de esa responsabilidad, tales como la culpa de un tercero que hubiera excitado al animal, la circunstancia de que el animal se hubiese soltado por una causa de fuerza mayor o caso fortuito, e incluso la hipótesis de la culpa de propia víctima.

Respecto de la responsabilidad penal, Churruarín indicó que podría darse en el caso un delito imprudente, pero aclaró que la suya “es una opinión en base a la información periodística” y que “corresponde al juez analizar bien las circunstancias particulares del caso”. El abogado mencionó que “si los perros fueron dejados en la casa con una persona que no era su amo, el magistrado seguramente tratará de investigar si se trataba de alguien lo suficientemente conocido por los perros, porque existe un deber de diligencia del dueño. Si era una persona conocida por los animales, que ya había quedado en la casa a solas con ellos, es posible que la imprudencia cese”. De todos modos, Churruarín acotó que todo ello “se dilucida con las pruebas que busque el juez para valorar si al dejar a la mujer sola en la casa se generó un riesgo o no. En estos casos lo que se tiene en cuenta es la previsibilidad: cuál era la peligrosidad de los perros, que según nuestra ley civil, son cosas (y en algunos casos cosas riesgosas), y el deber de vigilancia sobre ellas que tiene el dueño.

 

El Diario

Comentarios

  1. CARLOS ESTRADA dice:

    Sr.Editor, si mi secretaria olvidó enviar este comentario a vuestra página, lo subo para difusión por su importancia.

    MUERTES Y MUTILACIONES DE PERSONAS POR ATAQUES DE PERROS
    (simple análisis de un problema que aumenta)

    por Carlos Estrada *

    Más allá del caso reportado la primera semana de mayo acerca de niña de dos años muerta en Salta (norte del país) por cinco perros al ingresar a un predio vecino -aparente descuido de sus padres-, en abril pasado en ARGENTINA hubo muchos hechos graves protagonizados por perros. Como ejemplo voy a mencionar únicamente la provincia de Entre Ríos: el 10 de abril murió una señora mordida por dos rottweiler en la ciudad de Paraná al retirarse de la vivienda el dueño de los animales y dejar sola a la mujer, encontrada rato después destrozada en un patio; en Concordia un niño de un año y medio sufrió heridas en la cabeza al ser agredido por un ovejero alemán; en el centro de Paraná un perro -presuntamente rottweiler- habría atacado a un señor que bajaba de automóvil con una mascota en brazos, resultando con profundas heridas al tratar de proteger su cuerpo; una anciana fue atacada por un dogo argentino que escapó de una vivienda, recibiendo mordeduras en la cara y un brazo. Trasladada a la guardia de un hospital le habrían aplicado veinte puntos de sutura en la frente y cinco puntos en labios y pómulos heridos; también en Paraná un señor que fue al domicilio de una funcionaria federal fue atacado por un furioso pit bull terrier cuando abrieron la puerta, sufriendo desgarros en una pierna y una mano, por lo que tuvo que ser internado de urgencia. Según comentarios, al ver a la víctima ensangrentada y caída, algunas personas golpearon duramente al animal con un palo y una cadena hasta derribarlo.

    Debo aclarar que no hay razas peligrosas, sólo perros peligrosos que es diferente (entiéndase: con el vicio de morder por falta de control humano y los que están mal preparados para atacar), entonces no debemos discriminar razas y etiquetarlas como potencialmente mordedoras o “asesinas”, ya que las estadísticas demuestran que miles de personas en el mundo son mordidas por perros chicos y por mestizos.

    En los casos graves de ataques de animales fuertes, estamos en presencia de más de un 9O % de tenedores irresponsables con fallas en la personalidad, motivo de la inestabilidad psicológica de sus perros; luego sigue el entorno familiar generalmente conflictivo. Son propietarios inescrupulosos e insensibles los que no controlan a sus perros y toleran que se conviertan en fea pesadilla para los vecinos.

    Los perros musculosos y de mordidas de muchos kilos de presión son únicamente para personas capacitadas para manejarlos, es decir, con conocimientos suficientes para no convertirlos en asesinos a raíz de negligencias.

    Al ingresar a un hogar estos animales aceptan a la familia como parte de una manada y pronto establecen un líder, al que obedecen y reconocen –no precisamente por miedo-, y ese “alfa” dominante del grupo debe ser el hombre.

    Si las personas no están preparadas para criar Pit bull terrier, Rottweiler y Dogo argentino (entre otros) y sólo ven la mascota “de moda” para exhibir a los demás o el “guardián” para que atemorice a delincuentes, tarde o temprano sucederán desgracias. Vale decir, los peligros son los mismos con perros chicos, mestizos o grandes, la diferencia radica que el más fuerte hace más daño. Hay casos de pointer, caniches y cocker spaniel que han matado bebés y animales más grandes como ovejeros, dogos, pit bull y rottweiler que han matado personas adultas.

    El entorno familiar debe respetar los horarios de descanso y comidas de los animales, no sobresaltarlos, no molestarlos, vigilar sus estado de ánimo, su salud y no alterarlos con movimientos de visitas, órdenes, ruidos, gritos, corridas, excesiva música o televisores en alto volumen.

    Aclaro que en el campo tengo más de catorce ejemplares adultos para guardia: Dogo argentino, Dóbermann, Ovejero alemán, Collie (pastor escocés), Bóxer, Bull terrier, Pit bull terrier y otros, en lugares amplios, pero algunos obligadamente separados, y en el departamento me acompañan un pit bull terrier y un Chow importado, musculoso y de tremenda mordida, también separados y cuidados, además los paseo dentro de máximas medidas de seguridad. Llevo decenas de años estudiando comportamiento animal (trato directo con tigres, leones, leopardos, lobos, perros, etc., y no termino de aprender y sorprenderme).

    Las peleas familiares, las burlas, caricias insistentes e inoportunas no los forman “sociables”, los hacen nerviosos y terminan fijando enemigos que no olvidan.

    Cuando el “guía” se retira de la vivienda –si es reconocido como “alfa”- un perro ocupará su lugar, excepto respete mucho a otra persona, lo que es poco frecuente y en algún momento por sorpresa demostrará rebeldía o un inesperado acto violento como aviso que él “manda” en ese territorio. Cualquier palabra, gesto o desplazamiento humano equivocado puede desencadenar la reacción de un animal de carácter, máxime contra personas ajenas al domicilio porque para él son de otra manada, más allá que en presencia del dueño su conducta sea mansa y “cariñosa” con las visitas.

    Los perros muerden por cuestiones territoriales, por comida, dolor, crías presentes, por celo ante otros perros, interferir en sus juegos, ser molestados, provocados, alterados por ruidos de motores, por miedo, corridas de personas (frecuente en la calle), etc.

    Conste que me inicié con científicos de diferentes especialidades (etólogos, entomólogos, biólogos marinos, herpetólogos, antropólogos, aracnólogos, zoólogos de áreas oficiales, veterinarios que dirigieron reservas en Europa, África y Australia, ornitólogos, expertos en canes de Alemania, etc.); he sido herido por perros, caballos, lobos, osos, leones, águilas, serpientes, etc., con muchas internaciones de urgencia, prácticamente desangrado, he estado en terapia intensiva, en una ocasión seis meses con mitad del cuerpo casi paralizado, varias cirugías (algunas en estado desesperante), un daño irreversible por ataque de león, innumerables fracturas de huesos, cortes de venas, perforaciones, desgarros, mordeduras de monos con rabia selvática, diferentes agresiones de especies venenosas, etc.

    Colaboré durante décadas con magistrados, fui columnista de importante revista jurídica dirigida por un ex fiscal federal, asesoro estudios jurídicos en temas de animales y otros asuntos; ex criador de razas grandes, ex instructor canino –con certificación de la institución de cinofilia más importante del mundo- con varios centenares de ejemplares adiestrados en rastreo y defensa (comencé de chiquilín en la década del ‘6O), fui ayudante de juez internacional de pistas en exposiciones y asesor de centros de crianza y división perros, experto en manejo de fauna salvaje con incautaciones de reiterados millares de pieles, cueros y especies vivas contrabandeadas, todo valuado en muchos centenares de millones de dólares, dedicado a actividades ecuestres, asesor en asuntos equinos de centro cultural y tradicionalista y de establecimientos rurales, con rescates de más de 5OO caballos del maltrato y actos de cuatrerismo, estudioso del comportamiento animal y técnicas de rehabilitación, con numerosos trabajos publicados acerca de guepardos, panteras, equinos, perros, serpientes y arácnidos. Documentada trayectoria pública desde 197O, varias certificaciones oficiales y científicas y máximos reconocimientos internacionales que figuran en libros europeos, versiones taquigráficas legislativas, decenas de cables de AFP en décadas del´8O y ´9O, en revistas jurídicas y de ecología, revistas de reparticiones nacionales y provinciales y menciones en muchos centenares de diarios de todas partes, por ende, creo tener suficientes conocimientos para opinar acerca de agresiones y conducta animal.

    CARLOS ESTRADA * escritor, periodista de investigación y proteccionista independiente de fauna salvaje.
    Buenos Aires, Argentina, 5 de mayo de 2011.

    DISTINGUIDOS LECTORES DE “DIARIO DIGITAL”: disculpen que reitere en algunos artículos lo referente a trayectoria pública y reconocimientos documentados. Mi proteccionismo no es fundamentalista, no es fanático, es racional, inclinado hacia lo científico, y cada escrito pretende dejar enseñanza; sabemos que el público que lee páginas de internet y el que busca temas específicos no es siempre el mismo, entonces debo fundamentar, entrar en detalles y demostrar que no toco la guitarra desde afuera, es decir, que opino desde probada idoneidad y sólo de aquello que conozco desde adentro por experiencias directas, iniciado junto a destacados científicos y especialistas de mucho prestigio, varias décadas de duros trabajos realizados, estudios en todo tipo de terrenos y climas con riesgosas comprobaciones personales.

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