Por primera vez los estadounidenses pasaron a ser los más ricos del mundo

Internacional 02 de octubre
EE.UU., Suiza y Japón lideran el ranking per cápita a nivel mundial, mientras que la Argentina obtuvo la mayor tasa de crecimiento anual de la última década. El ranking mide el patrimonio financiero per cápita en cada país y detalla que mientras en los EE.UU. es de u$s 209.233 en la Argentina todavía es de apenas u$s 1700. La mayor parte de los ahorros están en bancos, por aversión al riesgo
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Si hay algo de lo que Donald Trump puede jactarse (y además sentirse plenamente identificado, por más que no sea mérito propio) es que por primera vez los estadounidenses son los más ricos del mundo, por delante de los suizos y los japoneses. Efectivamente, con un patrimonio financiero neto per cápita de u$s 209.233, EE.UU. lidera el ranking de riqueza global elaborado por la aseguradora Allianz ("Global Wealth Report 2017"). Le siguen en el podio Suiza (u$s 207.470) y, más lejos, Japón (u$s 114.396), Suecia (u$s 112.233) y Taiwán (u$s 109.057).

La Argentina, por su parte, ocupa el puesto número 48 (de un total de 53 países evaluados) con una riqueza neta per cápita de u$s 1700, muy por detrás de otros países de la región como Chile (25´, con u$s 19.434), México (40´, con u$s 6671), Brasil (41´, con u$s 5880), Colombia (45´, con u$s 3649) y Perú (46´, con u$s 3094). El estudio evaluó la variación del nivel de riqueza de los particulares durante el año 2016, teniendo en cuenta el monto de los activos financieros en su poder tales como depósitos bancarios, acciones, bonos y otros títulos, fondos de pensión, seguros, etc.

Del informe se desprende que la riqueza global creció más de un 7% durante el año pasado (en 2015 había sufrido una caída del 4,7%), con un total de activos financieros cercano a los u$s 200 billones. De este monto total, dos tercios de las colocaciones corresponden a depósitos bancarios.

Según los analistas, el excelente resultado de la riqueza global se explica en gran parte por el rally alcista de los mercados financieros internacionales, con una fuerte recuperación a partir de fines de 2016 (en EE.UU. la suba viene desde antes). Para los especialistas de Allianz, cerca del 70% de este crecimiento patrimonial se debe a la recuperación en el valor de los activos financieros, y solo un 30% al monto ahorrado, aunque con algunos matices.

"El comportamiento del ahorro sigue afectado por la intolerancia al riesgo. A pesar de que las colocaciones financieras contribuyeron mayoritariamente al enriquecimiento de los particulares, éstos prefieren la liquidez de las cuentas bancarias y, para ello, están dispuestos a pagar un precio elevado: casi u$s 350.000 millones, debido a la inflación del año pasado. Una cifra que debería duplicarse durante este año", afirmó Ludovic Subran, Director de Investigaciones Económicas de Allianz.

La "intolerancia al riesgo" a la que se refiere Subran tiene que ver con la crisis subprime que vivió el mundo desarrollado a partir de 2007 y que destrozó una parte significativa de la riqueza de los particulares, principalmente en EE.UU. y Europa. De ahí que sea lógica una aversión al riesgo por encima de los valores históricos. Dicho en criollo, equivaldría a desconfiar de las vacas después de haberse quemado con leche.

La década ganada

Por más que el informe muestre que el nivel de la riqueza per cápita de nuestro país fue paupérrimo durante el año pasado, los argentinos se pueden enorgullecer de haber vivido la mayor suba patrimonial anual del mundo entre 2006 y 2016. Según los datos de Allianz, la tasa de crecimiento agregado de la riqueza de los argentinos llegó al 28,4% anual, así que por lo menos en este aspecto, se trató de una década ganada.

Si después de la crisis de la Convertibilidad hubo que esperar 10 años (entre 2001 y 2011) para que la riqueza neta per cápita se triplicara (de u$s 82 a u$s 271), en los cinco años siguientes (de 2012 a 2016) se sextuplicó hasta alcanzar los u$s 1700. Pero lo que sí se mantuvo estable durante todos estos años fue la proporción de los depósitos bancarios en el total de la riqueza financiera, que siempre rondó entre el 75% y el 80%, bastante por encima del resto del mundo (66% en promedio). En cambio, el porcentaje que corresponde a renta fija y variable se cuadruplicó (del 4% al 16%).

El aporte emergente

Analizado por regiones, el incremento de la riqueza particular para el año 2016 literalmente explotó en Asia (excepto Japón), con un 15% de crecimiento, seguido por EE.UU. (+6%) y Europa (+4,7%). Y medido en términos proporcionales, se destaca el avance del mundo emergente, que ya representa un 23% de los activos financieros mundiales, cuando una década atrás era la mitad.

Lo interesante de este último punto es cómo los mercados emergentes contribuyeron al aumento en el número de personas (600 millones) que abandonaron la pobreza y pasaron a formar parte de la clase media en todo el mundo, gracias a una suba en sus patrimonios. En términos de activos financieros, el monto total en manos de inversores de clase media se duplicó entre 2000 y 2016, pasando de u$s 531 millones a más de u$s 1180 millones. En este aspecto, el aporte de China en este incremento es, por lejos, el más significativo.

A pesar de ello, un 10% de las personas más ricas siguen controlando el 79% de los activos financieros netos (contra un 91% en el año 2000), mientras que un 50% de los más pobres se reparte tan solo un 1% del patrimonio global. Si bien la distribución de la riqueza mejoró desde principios del siglo XXI, el avance sigue siendo demasiado poco significativo. En una de esas, Donald Trump también se termine jactando de esto último.

El Cronista

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