El control facial de presentismo generó rechazo en los docentes

Crespo 22 de agosto Por
“Creemos que existe sólo una lógica disciplinadora y persecutoria”, señalaron desde AGMER. En Crespo hubo voces que acompañaron el repudio.

El anuncio de la implementación de un sistema de reconocimiento facial para controlar la asistencia de los docentes no pasó desapercibido. La Comisión Directiva Central de AGMER repudió mediante un comunicado las declaraciones de presidente del CGE, José Luis Panozzo, y a quien criticaron por tener “una concepción pequeña, regresiva y tecnócrata, en línea con las políticas educativas nacionales, que promueven el presentismo, al pensar el trabajo docente como una tarea administrativa que sólo funciona bien si se la vigila y castiga”.

Discrepando con el modelo vaticinado, la docente crespense -por estos días jubilada, pero con amplia participación en el gremio-, Liliana Villanueva, en diálogo con FM Estación Plus 94.3, opinó: “A simple vista veo que es un gran negociado económico, porque ninguna empresa por más privada que sea, maneja un sistema de control de presentismo facial. Como algo innovador para la educación, no lo veo. Me parece que las escuelas necesitan muchas otras herramientas educativas y no precisamente controlar de este modo a los docentes. Habría que ver cuántos millones de pesos sale instalar ese sistema en todos los establecimientos de la provincia. Hay que resistir a esto y como sociedad deberíamos mostrar el desacuerdo en esto, porque es otra estafa, otro robo a los bolsillos de los entrerrianos”.

Villanueva destacó que las instituciones educativas no cuentan con la infraestructura necesaria para soportar tal tecnología, la cual además generaría nuevos costos a solventar seguramente por las cooperadoras, que mantienen el funcionamiento de las escuelas. En tal sentido, comentó: “Hay tantos problemas edilicios como de servicios. Este sistema implica electricidad e Internet por su función on-line. Los sistemas de Wi-Fi en las escuelas viven cayéndose”.

El nuevo equipamiento tecnológico tomaría una imagen del rostro del docente al ingresar y al salir del establecimiento, comprobando la identidad, fecha y hora. “Provoca mucho malestar”, afirmó Villanueva, refiriéndose al sistema elegido y repudió: “Parece que estamos en la época de los Nazi, que estamos controlando quien está y quien no está. Me parece una barbaridad. Creo que los docentes se van a sentir intimidados. Una locura total. Creo que las escuelas se van a resistir a esto”. En ese contexto, cuestionó la finalidad del nuevo control: “El docente habitualmente va antes y por eso ¿nos van a pagar más? A veces se pasan 5, 7 u 8 horas en la escuela, pero no es para remunerar la cantidad de horas que estamos. Sólo un régimen de control, que me parece es violento para la docencia”.

Quien hace poco culminó su desempeño frente al aula, defendió el control tradicional y consideró que el Estado tiene otras urgencias que atender: “El sistema de planillas es el de toda la vida. Ningún director va a firmar una presencia que no existe. Y a su vez, el docente es consciente de no comprometer a un directivo. Para eso tenemos el sistema de licencias, que se presentan notas o certificado, según la licencia que se saca. Antes que este control, se necesitan poner en funcionamiento otras cosas, como aulas y escuelas sobre todo. Los niños de 4 años ya no tienen lugar para tener una escolaridad normal. Las madres tienen que deambular de escuela en escuela para conseguir un cupo y lograr que sus hijos se eduquen. El mejoramiento educativo desde lo curricular es lo que debería debatirse”, reflexionó.

Estacion Plus Crespo

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