NASA envía sonda para responder un interrogante: ¿Amenaza el sol el futuro de la Tierra?

Interés General 02 de diciembre
Siendo tres veces más exacta que sus predecesoras más recientes, se unirá la semana próxima a la flota científica que desde la Estación Espacial Internacional supervisa cualquier imprevisto que pueda dañar la vida sobre la Tierra.
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¿Cuánto sabemos del sol? ¿Cómo nos afecta? Aunque tiene 4 mil millones y medio de años y es vital para el desarrollo de la vida en nuestra planeta, muchos secretos continúan ocultos tras su enceguecedor brillo. Algunos de ellos tratarán de ser explicados por la TSIS-1, la nueva sonda de la NASA que partirá la semana próxima.

Su principal objetivo será medir la irradiancia solar, es decir, cómo afecta la radiación sobre un determinado trozo de la superficie terrestre. "Sus datos permitirán avanzar en la comprensión de los impactos en el clima del planeta", explica Dong Wu, científico a cargo del proyecto, en diálogo con ámbito.com.

Poseedor de dos medallas por sus "logros excepcionales" en la agencia espacial estadounidense, dirige también la misión del satélite SORCE que, con limitaciones, persigue objetivos similares al de la nueva sonda. "El TSIS tiene muchos avances en comparación con los otros sensores solares", sostiene el especialista. La precisión de su sistema de medición de la energía de la luz del sol permitirá continuar y mejorar el registro de comportamiento del astro que lleva ya casi cuatro décadas. Perfeccionar esos archivos permitirá a los modelos científicos de simulaciones por computadora anticipar, por ejemplo, alteraciones en los océanos o las estaciones del año.


El TSIS tiene notables avances en comparación con sensores solares que lo precedieron.

No solo eso. Las observaciones estables y continuas ayudarán a entender la incidencia que tiene la radiación solar sobre el cambio climático. Sin ese material, será imposible comprender cómo las fluctuaciones solares nos afectaron y afectarán y establecer una tendencia definida en el mediano y largo plazo.

Además medirá la cantidad total de luz solar que llega a la parte superior de la atmósfera terrestre y su distribución entre las diferentes longitudes de onda, incluidas aquellas ultravioleta que no podemos percibir con nuestros ojos y que juegan distintos roles en el comportamiento de la vapuleada capa de ozono (como una paradoja, la radiación ultravioleta es necesaria tanto para crear este gas de color azulado en la estratosfera como para destruirlo). Sobre ese delicado juego de vida y muerte del ozono, el TSIS también tendrá mucho para aportar.


Aportará valiosos datos sobre la creación y destrucción de la capa de ozono.

¿Ayudará a predecir las tormentas solares? Quien responde a este medio es Doug Rabin, experto en física solar quien también participa en el proyecto. "Analizará una pequeña pieza del rompecabezas de las tormentas solares. Uno de sus instrumentos cubre el espectro solar en longitudes de onda entre 200 nanómetros y 2.400 nanómetros", detalla. Como referencia, hay que tener en cuenta que un nanómetro es una milmillonésima parte de un metro y que la parte visible del espectro para los seres humanos se ubica aproximadamente entre los 390 nm del color azul y los 700 nm del rojo.

"Las longitudes de onda más cortas (debajo de 300 nm) están asociadas con las condiciones de las tormentas. Sin embargo, las eyecciones de masa coronal solar, la principal causa de las tormentas solares, son impulsadas por campos magnéticos inquietos. Ellos son la pieza más grande del rompecabezas", describe.


También analizará las longitudes de onda corta que inciden en las tormentas solares.

•Momento ideal

La expectativa para ver partir al TSIS es grande. Como explica Dong Wu, es un momento ideal para enviar esta sonda, que tendrá 5 años de misión activa y un costo de u$s 150 millones: "Se sabe que el sol tiene un ciclo de 11 años en sus variaciones de intensidad energética. La última fase de intensidad máxima, entre 2011 y 2014, fue la más débil en 100 años. Y la última fase mínima en 2008-2009, que fue la más silenciosa observada desde 1978". Se espera que el astro ingrese a un nuevo período mínimo dentro de los próximos tres años. "El TSIS preparará sus sensores para medir esta fase de tranquilidad del sol con una precisión sin precedentes", concluye.

El monitoreo constante, una suerte de sofisticada terapia intensiva destinada al sol, es vital para el futuro cercano de nuestro planeta. No se trata de que los modelos científicos hayan vaticinado que el gigantesco disco anaranjado se quedará sin combustible hasta enfriarse y acabar con la galaxia. Para entonces falta muchísimo tiempo. El cambio climático, la degradación de la capa de ozono o el riesgo latente de las tormentas solares encienden las alarmas aquí y ahora.

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