Victoria de Trump: el Senado aprobó una polémica y selectiva baja de impuestos

Internacional 03 de diciembre
Reduce del 35% al 20% los gravámenes a las empresas. Los críticos afirman que sólo beneficia a los más adinerados. En dos semanas debe ser tratada en Diputados.
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El gobierno de Donald Trump logró en la madrugada del sábado su primera gran victoria con la aprobación en el Senado de una histórica reforma fiscal en Estados Unidos, la más profunda en 30 años, que para muchos economistas sólo beneficiará a los sectores más ricos.

El texto, aprobado por un estrecho margen de 51 votos a favor y 49 en contra, aún debe ser armonizado con la versión adoptada por la Cámara de Representantes y votado de nuevo dentro de dos semanas.

El proyecto de ley tiene más de 400 páginas y fue votado pese a que muchos senadores no lo habían podido leer en su totalidad. Además, se introdujeron cambios a última hora para convencer a algunos escépticos.

Los republicanos defendieron el paquete como algo que beneficiará a gente en toda la gama de ingresos, que reactivará la economía, permitirá aumentar los salarios, los beneficios de las empresas, y facilitará la repatriación de las ganancias de las multinacionales.

“Por primera vez desde 1986, la Cámara y el Senado adoptaron una gran reforma fiscal”, se congratuló el presidente republicano de la Cámara, Paul Ryan. “Una oportunidad como ésta solo se presenta una vez por generación, debemos aprovecharla”, dijo.

Lo cierto es que la reforma asignará la mayor parte de sus exenciones fiscales a empresas y personas de altos ingresos, y ofrecerá cierto alivio fiscal a los grupos más modesto de la sociedad El eje central de la propuesta republicana es una reducción impositiva a las empresas del 35% al 20%, que el Senado prevé para 2019 y la Cámara Baja pretende inmediata. También plantea simplificar los tramos de impuestos de la renta individual, al pasar de los siete actuales a sólo cuatro: del 12%, del 25%, del 35% y del 39,6%.

Si bien el proyecto prevé recortes de impuestos para familias e individuos, el Comité Conjunto de Impuestos del Congreso aseguró en su última estimación que tan solo el 44% de los estadounidenses verán una reducción anual de 500 dólares.

Trump aprovechó para saborear la victoria. “Estamos un paso más cerca de dar recortes tributarios enormes a las familias trabajadoras en todo Estados Unidos. ¡Esperamos firmar una ley final antes de Navidad!”, escribió en su cuenta de Twitter.

Luego, agradeció a los legisladores en otro tuit: “Las más grandes leyes sobre fiscalidad y reducción de impuestos de la historia acaban de ser aprobadas en el Senado. Ahora esos formidables republicanos buscarán la aprobación final. ¡Gracias a los republicanos de la Cámara de Representantes y del Senado por vuestro trabajo y compromiso!”.

El multimillonario hizo de la reducción de impuestos el caballo de batalla de su política económica con el objetivo, según afirma, de dar más poder adquisitivo a la clase media y estimular el crecimiento de la economía y el empleo.

Desde la oposición, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, denunció que “en plena noche, los senadores republicanos traicionaron a la clase media estadounidense”. “Es un marco que ayuda a los más ricos, mientras que golpea a la clase media con las facturas”, sostuvo.

Otro demócrata, el senador Bernie Sanders, fue aún más duro. “¡Esta noche el Tesoro federal fue saqueado!”, lanzó. Y luego explicó que los cambios, en definitiva, benefician más a las empresas y a los contribuyentes con mayores ingresos.

El razonamiento del gobierno es que la reforma permitirá mejorar los salarios en forma indirecta, en momentos en que los ingresos de los trabajadores estadounidenses están estancados desde hace tres décadas.

Douglas Holtz-Eakin, uno de los economistas que firman la carta de apoyo a la reforma, argumenta que promoverá “un crecimiento de la oferta antes que de la demanda”. “No contamos con la bondad de las empresas para que los recortes de impuestos se trasladen a los asalariados. Contamos con la inversión para que los trabajadores sean más productivos y con que las empresas competirán para conservar a los trabajadores. La competencia del mercado obligará a pagarles mejor”, explica el economista.

Los críticos advierten que si bien la reforma aliviará a las familias de clase media al principio, ese beneficio se terminará en siete años. Esto es porque en los próximos años se irán eliminando a algunas rebajas de impuestos para familias de bajos recursos con el fin de reducir el déficit presupuestario. Según los cálculos de Comisión Fiscal del Congreso, esto implica que hasta 2026 las familias pagarán menos impuestos, pero las que tengan ingresos anuales inferiores a 75.000 dólares podrían pagar incluso más a partir de 2027.

En medio de la disputa general por la reforma, los republicanos aprovecharon para colar en la ley un artículo que deroga la obligación de contratar un seguro médico instaurada por el Obamacare. La medida podría desestabilizar el sistema de salud. (AFP, EFE, AP y DPA)

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