Claman por una fiesta sin estruendos

Crespo 31 de diciembre Por
Nydia Schmidt, referente del proteccionismo de los derechos de los animales, pidió a los responsables ser cuidadosos de sus perros en estas fiestas. El deseo para el 2018: “Que la gente adopte los perros de la perrera”.
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Mientras muchos piden por redes sociales que se declare la “pirotecnia cero” en Crespo, lo cierto es que por estas horas el objetivo principal es lograr una nueva noche de celebración en cumplimiento de la ordenanza ya existente, que prohíbe las detonaciones superiores a 65 decibeles tomados a 20 metros de distancia. Para ello, es inevitable la sensibilidad y el compromiso de cada vecino.

Nydia Schmidt

En este contexto, resulta indispensable extremar las medidas de precaución sobre las mascotas. Nydia Schmidt, en diálogo con FM Estación Plus 94.3, como referente del cuidado canino, recomendó: “Hay que generarles un lugar seguro y estar atento a sus necesidades y requerimientos, porque es un momento en el que no la pasan nada bien. Parecería que los perros últimamente son más sensibles a los ruidos o están quizás más acostumbrados a que uno los atienda más, entonces ante el menor hecho de inseguridad, se asustan, se desesperan y están queriendo que uno los refugie en un lugar más seguro. Realmente están cada vez más humanizados, pero hay divertimentos del hombre que son tremendos para ellos. Físicamente los perros tienen un oído que registra los sonidos mucho más de lo que nosotros somos capaces de percibir. Se dice que es 6 ó 7 veces más sensible su sistema auditivo. El ruido que para nosotros pasa desapercibido, para ellos es disparador de miedo. Los atormentan los cohetes fuertes y las bombas de estruendo con más razón. Hubo años que parecía una guerra por las explosiones y los perros enloquecidos. Hemos tenido años muy complicados, pero felizmente ordenanzas han ido frenando la pirotecnia ruidosa, que parece venir cada vez más potente en el mercado”.

Nydia recordó que a mediados de los ’90, cuando comenzó con su activo y comprometido rol social en resguardo de los derechos de los animales de la ciudad, las complicaciones de la post fiesta eran aún mayores: “No había celulares ni redes sociales. Había que buscar a los perros perdidos personalmente, salir a recorrer las calles y lamentablemente algunos se han perdido y nunca más los pudimos encontrar. Hoy la tecnología aporta bastante en esta tarea de recupero o localización”.

“Los perros quedan muy traumados por bastante tiempo, porque no entienden lo que está pasando”, dijo la proteccionista y agregó: “Lo mismo sucede con gente adulta, enfermos, bebés o personas con discapacidad, entonces es muy importante generar conciencia”.

En 1996 Nydia comenzó una tarea comunitaria que llevó sus años instalar en la comunidad. Quien avizoró en aquellos años la problemática que repercutiría y se acrecentaría tiempo después, anticipó una premisa a considerar para el futuro y en carácter de anhelo para el 2018, afirmó: “Que la gente adopte los perros de la perrera”. Explayándose en ese sentido, contó: “Estuvo bien su creación y funcionamiento, pero en un momento. Tenemos que pasar a otra etapa. Habíamos arrancado en el ‘96 cuando era un problema, con Edith Bione que asociaba gente y compraba cosas para los animalitos de la perrera. Después hubo un trabajo intenso con el cual se bajó la población canina, tarea en la que colaboró un matrimonio de Libertador. De 1998 al 2002 no se nos dejó trabajar. Y ya cuando era un serio problema, en el 2002, con casi 300 perros en pésimas condiciones, fue que me acerqué al intendente Darío Schneider y le propuse la solución y mi trabajo para esa solución. Desde entonces no paré más hasta hace dos años”.

Haciendo un balance y apelando a la comunidad, Nydia expresó: “Se ha concientizado en cuanto a la castración, con buenos resultados. El móvil sirvió de mucho, para castrar pero también para concientizar. Se ha tomado conciencia sobre la adopción responsable, sobre la adopción de ‘segunda mano’ por llamarlo de algún modo, que es la de aquel perro que tuvo un dueño y lo abandonó. Se trabajó en lo que refiere al daño que les causa la pirotecnia. Lo que está faltando desde hace un tiempo a esta parte, es que la gente tenga la voluntad y la solidaridad de adoptar perros de la perrera. Para cerrar un trabajo de años, con un final feliz, es indispensable que se adopten todos los animales de allí. No muchos se ocupan de eso. También es cierto, que tener un perro de raza ha contribuido negativamente. La popularización de ciertas razas se tradujo en un símbolo de status de la persona o de la familia, pero no dejemos de ser solidarios con otros que han sido abandonados y que se los contiene, pero están esperando una familia y un hogar. Conozco muchos que en su momento, tenían un animal de raza y de paso se llevaban otro de la perrera para que se hagan compañía. Todos son fieles y dan mucho amor, son muy afectuosos. Les pido que abran el corazón y busquen a esos perros adultos, viejitos, que son muy amorosos y les aseguro que van a tener muy buenas experiencias. Ellos se dan cuenta del cambio que uno provoca en sus vidas, que quizás ya es poco tiempo y lo devuelven con cariño incondicional”.

Estacion Plus Crespo

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