Un mundo oscuro: infidelidad ante los ojos de Melania y terror a ser envenenado

Internacional 05 de enero de 2018
Michael Wolff afirma haberse convertido en un testigo privilegiado durante los 16 meses que duró su investigación de la actual administración.
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Medios de comunicación adelantaron algunas de las revelaciones incluidas en el libro que hace temblar al Gobierno norteamericano, "Fuego y furia: adentro de la Casa Blanca de Trump", de Michael Wolff, como el temor del presidente republicano a ser envenenado y algunos detalles sobre supuestas infidelidades.

El periodista de 64 años, pasó 18 meses rondando el entorno político del magnate, desde la campaña hasta su llegada a Washington, y conversó con "más de 200 personas". Wolff logró entrevistar al republicano en junio de 2016 y luego de la victoria electoral en noviembre pidió tener acceso a la Casa Blanca, donde se convirtió en lo que denominó "una mosca en la pared", un testigo privilegiado.


Un matrimonio de fachada

Al igual que Frank y Claire Underwood en la serie televisiva de ficción "House of Cards", el magnate y su esposa duermen en la Casa Blanca en habitaciones separadas. Algo así no sucedía desde la era Kennedy, apunta Wolff, confirmando los rumores que circularon al principio del mandato.

El trabajo alimenta las versiones de desacuerdos matrimoniales y los resonantes rumores, como había anticipado el diario Daily News, sobre continuas tácticas empleadas por Trump "para entrar en la cama de las esposas de amigos". Wolff cuenta incluso que una vez, hablando por teléfono, el mandatario insistió con "recibir chicas de Los Ángeles a las tres en punto de la madrugada" y para "divertirnos". Todo dicho a viva voz y mientras Melania escuchaba desolada. Melania, según Wolff, lloró la noche de la victoria electoral de Trump, "pero no de alegría". Y en el día de la asunción, el republicano discutió agriamente con su esposa, probablemente por cuestiones de polleras.


Ivanka, la "tonta" En una columna sobre el libro publicado en el Hollywood

Reporter, se afirma que Melania evita la presencia de Trump en la Casa Blanca, mientras que Ivanka, en las palabras del personal de la residencia presidencial es "la que cumple el rol de esposa primera dama". Ivanka, que según declaraciones de Steve Bannon recopiladas en "Fuego y Furia", es "tonta como un ladrillo", tiene ambiciones presidenciales. Se trata de "una decisión tomada conjuntamente con su marido Jared", escribe Wolff. "La primera mujer presidenta de los Estados Unidos no sería Hillary Clinton, sino ella: Ivanka Trump", completa con un dejo de ironía.


En el foco del espionaje británico

El exprimer ministro Tony Blair advirtió al entorno del mandatario que la inteligencia británica pudo haberlo espiado durante la campaña electoral de 2016, informó el diario The Times.

El antiguo mandatario se reunió con el yerno de Trump, Jared Kushner, y un destacado asesor en la Casa Blanca el pasado febrero, de acuerdo con la información que publica el periódico. Sin embargo, el exlíder laborista -en el poder entre 1997 y 2007- negó "categóricamente" las alegaciones, que las calificó de "absurdas" y una "completa fabricación".

En el Times se señala que, al parecer, Blair estaba detrás de un puesto como asesor de Trump para Medio Oriente y agrega que un mes después de esa reunión con Kushner, la Casa Blanca llegó a decir que el centro de escuchas británico GCHQ había espiado la Torre Trump (Nueva York) durante las elecciones, algo que ese centro calificó entonces de "absolutamente ridículo".


Fin del misterio: está cerca de quedar calvo     

Ivanka describió a su entorno en la Casa Blanca la rutina del peinado de su padre: confesó que la composición capilar es una forma de tapar el centro de la cabeza, que está absolutamente pelada, acomodando el cabello de los laterales hacia el centro y después atrás, y luego fijarlo con un "spray solidificante".


El temor a ser asesinado

Trump come en McDonald's por temor a que le incorporen algún tipo de veneno en sus alimentos. De acuerdo con el libro, en la cadena las comidas se preparan de modo seguro y nadie sabe que está yendo para allí a realizar una orden. Una vez en la Casa Blanca le exigió al servicio de limpieza a no levantar del piso a sus camisas: "si mi camisa está en el suelo es porque quiero que esté en el suelo", habría dicho Trump. Además y rápidamente, les impuso nuevas reglas: él se abriría la cama y decidiría cuándo cambiar sábanas, y nadie podía tocar nada de su cuarto, como su cepillo de dientes.


La Constitución, un somnífero

"Llegué hasta la cuarta enmienda antes de que su dedo bajara por sus labios y sus ojos giraran hacia atrás", confió su ex consejera Sam Numberg, recordando que no tenía ningún interés por un texto que conoce muy poco.

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