Pidieron perpetua para el femicida que mató a su ex, la pareja de ella y sus dos hijas

Policiales El jueves
Concluyó el juicio contra Juan Pablo Ledesma y el fiscal pidió la máxima pena. El miércoles, el tribunal adelantará la sentencia
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"Una tragedia sin precedentes en esta ciudad". Así describió el fiscal Fernando Lombardi la masacre perpetrada por Juan Pablo Ledesma, en la madrugada del 7 de noviembre de 2016 en Concepción del Uruguay. Desde ese momento, el imputado de asesinar a su esposa (de quien estaba separado), la pareja de ella y sus dos hijas, caminó hacia la prisión perpetua. Por eso, ayer, al finalizar el juicio, el fiscal pidió esa máxima pena por el cuádruple crimen.

En el debate que transcurrió ante el Tribunal integrado por Rubén Chaia, Fabián López Moras y Mariano Martínez, se reconstruyeron los pasos de Ledesma desde que salió desde la casa de sus padres en Basavilbaso, hasta que llegaron a la casa de Johana Carranza en el barrio 134 viviendas de Concepción y con una cuchilla cometió la atrocidad.

Ledesma, estaba junto a sus dos hijas, Luciana, de 5 años, y Candela, de 7. Les dijo a las nenas: "Despídanse de sus abuelos que nos vamos". El hombre tenía una orden de restricción de acercamiento a Johana y su vivienda por violencia de género, desde agosto.

Después de la medianoche, vecinos de esta casa llamaron a la Policía porque escucharon los gritos de una fuerte discusión. Cuando llegó el móvil de la comisaría observó que todo estaba en silencio, nadie contestó a la puerta, y se retiraron.
Unas horas después llegaron a esa misma casa los padres de Ledesma, porque había dejado en Basavilbaso las mochilas de las nenas con las cosas de la escuela. Lo estaban llamando por teléfono y contestaba. Nadie atendió tampoco en la vivienda y alcanzaron a ver por la ventana algo raro, como un cuerpo tirado. Llamaron a la Policía, los uniformados constataron las sospechas y llamaron a la fiscal Melisa Ríos. Decidieron entrar y se encontraron con una escena tan sangrienta como impensada, que nunca borrarán de sus memorias: cinco cuerpos yacían en el comedor y una habitación. El único con signos vitales era el de Ledesma, quien fue trasladado al hospital Urquiza, donde permaneció unos días en estado crítico y luego se recuperó.
En el juicio, uno de los testimonios fundamentales fue el de un perito de Criminalística, quien relató su trabajo en la escena dantesca. En la cocina comedor estaban los cuerpos sin vida de Johana y de su novio, Carlos Vicente Peralta, de 23 años, con múltiples heridas de arma blanca. En las habitaciones, los de Luciana y Candela, degolladas. Todas las aberturas estaban cerradas por dentro, por lo que para ingresar debieron romper una puerta. En la mano de Peralta, Ledesma había colocado la cuchilla, con una hoja de unos 25 centímetros.
Primero, Ledesma atacó al joven, luego a su la mujer cuando esta intentaba auxiliarlo, y finalmente se dirigió a una habitación y degolló a sus hijas.
El imputado había declarado en la primera jornada del juicio. Aseguró que lo único que recuerda es haber saludado a Johana y que al ingresar a la casa observó a Peralta que se dirigía hacia él con intenciones de agredirlo. "Fue como si se me cerrara la mente", aseguró, y dijo no recordar nada más.
Sin embargo, no logró convencer al fiscal Lombardi, quien por el contrario sostuvo que se confirmó su hipótesis del caso y aseveró que Ledesma planeó el crimen desde antes de salir de Basavilbaso. En este sentido, refirió los mensajes de texto enviados a su esposa, en los que claramente se demuestra su intención de retomar la relación a cualquier costo, pese a la expresa negativa de ella.
Por esto, entre otros elementos analizados en un extenso alegato, el fiscal pidió la pena de prisión perpetua por Homicidio agravado por el vínculo (respecto de las niñas), Homicidio agravado por el vínculo y por Violencia de género (por Carranza) y Homicidio calificado por violencia transversal (por el caso de Peralta).
El abogado defensor, Mario Arcusin, planteó que no se logró probar la autoría del crimen por parte de Ledesma, por lo que pidió la absolución por el beneficio de la duda, abonando la versión del imputado acerca de que podría haber sido Peralta el responsable. Pero en caso de que no se haga lugar a este planteo, Arcusin pidió que se atenúe el delito por emoción violenta.
El tribunal le otorgó la última palabra a Ledesma antes de cerrar el debate, pero el femicida prefirió el silencio. El miércoles 21 de febrero se conocerá el adelanto de la sentencia de uno de los casos más atroces ocurridos en Concepción.


Días de furia femicida
El fin de semana de esta masacre sucedieron otros femicidios en Entre Ríos, que conmocionaron no solo a la provincia sino también a todo el país. El sábado 5 de noviembre de ese año, el prefecto Orlando Ojeda asesinó a sus dos exparejas Lidia Milessi y Romina Ibarra. Aún debe ser juzgado. También ese día fue asesinada y descuartizada Jésica Do Santos en la zona de Bajada Grande. El caso está impune. El mismo domingo, Evangelina Moledo fue atacada a balazos por su expareja, y milagrosamente sobrevivió. Unos 10 días después, Miguel Cáceres asesinó a su pareja y madre de seis hijos, Ana Barbelli. El femicida también está a la espera de la prisión perpetua.

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