Papa Francisco: "Nuestra fe nace la mañana de Pascua: ¡Jesús está vivo!"

Sociedad 01 de abril de 2018
El Sumo Pontífice pronunció el tradicional mensaje "Urbi et Orbi" desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Lo hizo ante decenas de miles de fieles.
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Una multitud se hizo presente, previo a ser sometidos a fuertes controles de seguridad para poder entrar este domingo a la Plaza de San Pedro y participar en la misa del Domingo de Pascua oficiada por el papa Francisco. Es la fiesta más grande de la cristiandad, que se vivió junto a trescientos sacerdotes, ciento cincuenta obispos y veinticinco cardenales.

El Sumo Pontífice comenzó las festividades pascuales con un tuit a su grey mundial: "Nuestra fe nace en la mañana de Pascua: ¡Jesús está vivo! La experiencia está en el corazón del mensaje cristiano".

Peregrinos de todo el mundo se reunieron en la Plaza decorada con flores primaverales para escuchar a Francisco pronunciar el tradicional mensaje de Pascua "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.

Las medidas de seguridad incluyeron la verificación de bolsas y el uso de detectores de metales a todos los que entraran a la Plaza. La avenida Via Conciliazione, que conduce al Vaticano, así como las calles adyacentes más pequeñas, fueron cerradas al tránsito.

La Homilía

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Francisco destacó 3 aspectos de la Resurrección: la sorpresa, las prisas, y en qué afecta a cada uno.

Habló del anuncio de la resurrección que “desde los primeros tiempos de los cristianos iba de boca en boca. Era el saludo: ¡Cristo ha resucitado!”.

“Los anuncios de Dios son siempre sorpresas, nuestro Dios es el Dios de las sorpresas. Y así, desde el inicio de la historia de la salvación, desde nuestro padre Abraham, te sorprende”, explicó.

“Y la sorpresa –continuó– es eso que te conmueve el corazón, que te toca allí donde no te lo esperas. Por decirlo un poco con el lenguaje de los jóvenes, la sorpresa es un 'golpe bajo'” porque “no lo esperas”.

Sobre la prisa, mencionó a las mujeres que fueron corriendo a decir “hemos encontrado esto”. “Las sorpresas de Dios nos ponen en camino rápidamente, sin esperar. Y así corren, para ver… y Pedro y Juan corren. Los pastores en la noche de Navidad corren….”.

El Papa dijo entonces que “es importante caminar, correr, para ver esa sorpresa, ese anuncio. También hoy sucede en nuestros barrios, en los pueblos, cuando pasa algo extraordinario la gente corre a ver”.

Por tanto, “ir con prisa”. “Las sorpresas, las buenas noticias, se dan siempre así: de prisa” y “en el Evangelio hay uno que se toma un poco de tiempo, no quiere arriesgarse, pero el Señor es bueno, lo espera con amor: es Tomás”.

Pero, “¿Y yo qué?”, preguntó el Papa. “¿Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de ir deprisa, o siempre estoy con esa cancioncita ‘mañana veré, mañana, mañana…?’”.

“¿Qué me dice a mí la sorpresa?”, invitó a preguntarse. “Juan y Pedro fueron corriendo al sepulcro. Juan, dice el Evangelio, creyó. También Pedro creyó, pero a su modo, con la fe mezclada un poco con el cargo de conciencia de haber renegado del Señor”.

Francisco añadió otra pregunta antes de concluir: “Y yo hoy, en esta Pascua de 2018, ¿yo qué?, ¿tú qué?, ¿yo qué?”.