Víctimas de abuso eclesiástico exigieron verdad y justicia

Entre Rios 09 de abril de 2018
Durante el fin de semana compartieron relatos y testimonios. Denunciaron un plan de encubrimiento de la jerarquía de la Iglesia Católica
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La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico se constituyó en 2014 para acompañar a las víctimas de casos perpetrados puertas adentro de la Iglesia Católica. Desde ese momento en el espacio confluyeron experiencias, testimonios y la colaboración de expertos en temas legales y en asistencia psicológica, para afrontar un largo proceso en la búsqueda de verdad y justicia. Durante el fin de semana Paraná fue sede del primer encuentro presencial de la Red a una semana del inicio del juicio oral y público a Justo José Ilarraz, acusado de graves abusos cuando era una de las máximas autoridades del Seminario Arquidiocesano de Paraná. Alrededor de este juicio surgieron mesas de trabajo y la forma en que deberán encarar el momento de testimoniar las víctimas ante el tribunal. De igual modo se puso la lupa sobre el juicio y la histórica sentencia condenatoria al cura Juan Diego Escobar Gaviria.
Desde diversos puntos del país llegaron a Paraná víctimas junto a familiares para dar testimonio de lo que fue vivir en primera persona ataques sexuales de personas que supuestamente habían sido designadas para su cuidado. En esa línea se inscribe el caso de Julieta Añazco, que en 2013 denunció que el cura Héctor Ricardo Giménez abusó de ella a principio de los 80.
También estuvo presente la historia de vida de Gabriel Cuesta, exsacerdote que fue abusado de niño por un cura que después fue obispo: monseñor Abelardo Silva, fallecido; o la de Marcela Orellano, madre de una de las víctimas del Instituto Próvolo en Luján de Cuyo en Mendoza. A ellos se sumó el relato de Alejandra Carrizo, quien denunció que el cura Juan de Dios Gutiérrez abusó de su hija, de 16 años.
Los anfitriones fueron Fabián Schunk, Alexis Endrizzi y Pablo Huck, quienes rompieron con el silencio y las atrocidades que cometían en sus comunidades religiosas los sacerdotes Justo Ilarraz, Escobar Gaviria y Marcelino Moya. Solamente el cura colombiano ya recibió condena.

Plan sistemático
Liliana Rodríguez es psicóloga de la Red desde sus comienzos, brindando asesoramiento y contención a sus integrantes. "Nos pareció fundamental estar en Paraná apoyando a quienes van a brindar su testimonio y poner sus relatos para lograr justicia en el caso Ilarraz. Hay dos veredas y no tres en situaciones de abuso eclesiástico o de abuso en general. No se puede estar en el medio; o se acompaña a las víctimas y se entiende el delito que han cometido sistemáticamente. O se está del otro lado. Y la Red es la espalda de cada uno y cada una de los integrantes, porque es una situación muy difícil de afrontar solo, se atraviesa por mucho dolor y muchos años de silencio", afirmó la especialista en una visita a UNO mientras participaba del encuentro.
Sobre las secuelas que dejan los abusos explicó que "son situaciones traumáticas que tienen un montón de aristas, porque estamos hablando de un delito cometido por una persona, que puede ser un cura o una monja y que representa a una institución muy importante. No es tan fácil ponerle palabras a esas situaciones y saber a que se enfrenta. Es sumamente importante que se pueda comprender que no atentamos contra la fe ni contra la postura espiritual de cada persona". Rodríguez comparó la conducta de los curas y monjas pedófilos con el plan sistemático de la dictadura en cuanto a cadena de encubrimientos. Explicó que se trata de un mecanismo que corre el velo de un mecanismo de manipulación ejecutado por el agresor alrededor de la víctima para cometer este delito.
Frente a la cadena de denuncias y los procesos judiciales en marcha con condenas en algunos casos contra la jerarquía del clero, la respuesta de la institución estuvo siempre destinada a proteger a sus integrantes, se observó desde la Red. "La apuesta es a la toma de conciencia,a hacer prevención, romper con ciertas ideas que se quieren instalar en el imaginario. Lo que se busca es verdad y justicia", afirmó la psicóloga.

UNO