INTA alienta la siembra de zapallo con trigo

Nacionales 15 de abril de 2018
El Instituto Nacional realizó un experimiento obteniendo 3.976 kg. de trigo y 36.350 kg. de zapallo tetsukabuto por hectárea. Los técnicos lo consideran una excelente opción como cultivo de servicio y prolongador del periodo productivo.
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De acuerdo con un documento publicado por Patricio VARELA y Juan Pablo D’AMICO  miembros del INTA- Hilario Ascasubi, el intercultivo Trigo-Zapallo permitió extender el periodo productivo de la superficie ocupada a más de 10 meses, logrando un máximo aprovechamiento del suelo y de la infraestructura de riego. El control de malezas realizado por el trigo permitió prescindir de intervenciones de desmalezado o pulverizaciones durante el ciclo del zapallo y todas las practicas se realizaron con el parque de maquinarias disponibles en el mercado.

A fin de analizar la viabilidad de esta alternativa de manejo,  los técnicos evaluaron la técnica de intercultivo trigo - zapallo bajo SD en labranza cero (L0) analizando la dotación de recursos involucrados en el ciclo completo.

La cobertura del suelo con restos vegetales de cosecha y los cultivos de cobertura retrasan la aparición de malezas durante la etapa inicial del cultivo siguiente. Dado el amplio espaciamiento entre líneas del cultivo de zapallo, es posible compatibilizar los ciclos productivos para que el cultivo de cobertura sea aprovechado como cultivo de cosecha, dando lugar a un intercultivo de relevo en franjas.

La experiencia consistió en la realización de un intercultivo trigo-zapallo, para analizar la dotación de insumos y los posibles condicionantes tecnológicos de la práctica. Sobre el cultivo de trigo, en estado de espigazón, se realizó el secado con glifosato del 54% de la superficie, distribuida en franjas de 2,1 m para la siembra del cultivo de zapallo. El rendimiento del trigo fue de 3.976 kg ha-1 y el rendimiento del zapallo tetsukabuto fue de 36.350 kg ha-1.

El intercultivo permitió extender el periodo productivo de la superficie ocupada a más de 10 meses, logrando un máximo aprovechamiento del suelo y de la infraestructura de riego. El control de malezas realizado por el trigo permitió prescindir de intervenciones de desmalezado o pulverizaciones durante el ciclo del zapallo. El parque de maquinarias disponible en el mercado resultó adecuado para la realización de las labores a lo largo de todo el ciclo sin que fueran necesarias modificaciones ni adaptaciones.

La práctica de intercultivo de relevo en franjas, con especies de ciclos largamente desfasados en el
tiempo le otorga gran flexibilidad al sistema para la toma de decisiones. Brinda la posibilidad de
optar por diferentes estrategias productivas ante diversos cambios en diferentes escenarios (precios,
climáticos, sanitarios).