El invento argentino que erradica plagas a través del estrés

Interés General 25 de septiembre de 2017
A través de un equipo que emite ultrasonido u ondas de radio le generan estrés a palomas, ratas y moscas.
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Una y otra vez se golpeaba contra la pared; la mosca aturdida insistía como si no le importara lo titánica que resultaba aquella tarea. En ese momento, Javier Valls se dio cuenta de que su experimento funcionaba. “Vengan que tengo algo raro”, les dijo a un grupo de amigos que se convertirían en sus socios en Techline, la empresa que desde 1991 desarrolla equipos que erradican plagas por ondas de radio y ultrasonido. Hoy facturan alrededor de $ 200.000 por mes y aseguran que luchan diariamente contra el descreimiento general de las empresas por la cantidad de soluciones falsas que suele haber en su mercado.

“Me había quedado un recuerdo de un viaje de Misiones a Buenos Aires en el que vi que no había palomas en ningún metro de los cables de alta tensión. En cambio, sí había en los de media y baja tensión”, recuerda Valls. Luego de varias pruebas logró reproducir ese efecto y, tras la contundencia del episodio de la mosca testadura, así comenzó el período de estudios científicos para corroborar su descubrimiento. “Pasó un poco menos de un año y medio entre que encontró esta solución y tuvo el equipo hecho”, cuenta Ricardo Galli, socio gerente de Techline.

Con una inversión de US$ 35.000 comenzaron a desarrollar oficialmente la primera línea de equipos luego de probar en el laboratorio que no le hacían daño a los animales e insectos sino que simplemente les generaban un estrés tal que abandonaban el lugar. “La principal barrera que nos encontramos, aún hoy, es el descreimiento con la solución porque vamos a lo de un cliente que te dice: ‘Yo ya compré algo parecido y no funciona’. Entonces tenemos que hacer pruebas y hasta a veces postergar el inicio del cobro”, asegura Valls. Empresas como McDonald’s, Carrefour, General Motors y otros como la Policía Federal Argentina figuran como clientes en el sitio oficial de Techline.

Si bien reconocen entre risas que han tenido pedidos insólitos de algunos clientes que buscaban erradicar guanacos o perros, por ahora las únicas plagas que ahuyentan los equipos de la empresa son roedores, palomas, moscas, cucarachas y abejas. Aunque están buscando la forma de que los equipos funcionen también para erradicar mosquitos, arañas y alacranes, Valls asegura que aún no encontraron la solución por la dificultad para hacer las pruebas. “Creemos que este producto puede evolucionar muchísimo. Otro pedido que tenemos es el de abarcar grandes superficies. Pero primero queremos comercializar lo que tenemos y después será tiempo de investigar”, expresa Galli.

Los equipos son comercializados a través del sitio de la compañía y el negocio especializado La casa de los insecticidas del cual Valls es dueño. Los precios van desde los $ 950 hasta los $ 8000 y, aunque aseguran que en un momento llegaron a tener ventas por $ 1 millón en un mes, los socios de Techline decidieron cambiar el sistema de ventas para que el negocio sea sostenible en el tiempo. “Creamos un esquema de abonos, sobre todo apuntado a grandes empresas que compran más de 10 equipos. Entonces nos pagan una mensualidad de entre $ 400 y $ 500 y se aseguran de no hacer una inversión importante”, explica Galli.

Este año la empresa lanzó un nuevo equipo, el Exodus Plus, ocho veces más potente que los anteriores, para lograr mayor contundencia en la erradicación de palomas de algunos lugares. Desde Techline destacan todos los productos de su catálogo son ecológicos ya que emiten ultrasonido u ondas de radio a través de una antena. “Lo único que hace es estresarlos, no tiene ningún efecto en las personas. Es tan ecológico que a 20 días de desconectarlos –funciona enchufado a corriente eléctrica– los animales recolonizan el lugar como si nada”, afirma Valls.

Si bien lograron vender su desarrollo en Israel y España, los socios gerentes de la compañía no tienen planes por el momento de abrir una sucursal en el exterior. “Principalmente porque aún no tenemos una homologación oficial acá, la estamos pagando nosotros por el sector privado porque en el sector público no encontramos respuestas”, aclara Valls. Y Galli agrega: “Lo que queremos hacer es que la Argentina sea un caso de éxito y ahí se nos va a abrir sola la posibilidad de otros mercados”. Con el lanzamiento de la nueva estrella del catálogo de Techline, los dueños prevén duplicar las ventas del año pasado y sueñan con que su solución se viralice.

Fuente: Revista Apertura