Los motivos que llevaron a Marcelo Gallardo a terminar antes de tiempo la pretemporada de River en Punta del Este

Futbol 10 de enero de 2019
Aunque trataron de convencerlo, el técnico se plantó y decidió que el plantel regrese a la Argentina este viernes.
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“Cuando Gallardo vea cómo están estas canchas...”

Mario Quinteros, el fotógrafo de Clarín enviado a Punta del Este para la cobertura de la pretemporada de River hizo ese comentario el domingo luego de hacer imágenes de las canchas del club Punta del Este, antes de la llegada de la delegación millonaria. Allí, el plantel del Muñeco iba a hacer las prácticas de fútbol. Terminó siendo un vaticinio. Como esos terrenos de juego no se encuentran en el estado deseado por el cuerpo técnico, River se volverá a Buenos Aires antes de lo previsto. Regresará el viernes y el martes próximo pegará la vuelta a Uruguay para jugar el amistoso que tenía programado ante Nacional.

Una voz cercana al plantel le había adelantado esta posibilidad ayer a Clarín. Una posibilidad que se confirmó más tarde. Tras una reunión entre los integrantes del cuerpo técnico de River, Marcelo Gallardo tomó la decisión de cortar el trabajo aquí, en Punta del Este. Y a través del gerente de fútbol profesional del club se la comunicaron a representantes de Torneos, la empresa organizadora de la pretemporada.

Los motivos de la decisión son estrictamente futbolísticos, según le comentaron a este diario desde el búnker millonario. Es que al haber arrancado más tarde las vacaciones, luego de jugar el Mundial de Clubes y con la cercanía del debut oficial (el sábado 19, ante Defensa y justicia, en el Monumental), los tiempos se acortaron. Entonces, Gallardo pretendía tener un par de prácticas de fútbol en campos de juegos lo más similares posibles a los de un compromiso formal. Pero las canchas donde tenían pensado realizar los ensayos no estaban a la altura de lo que pretendían, según la evaluación del cuerpo técnico. Eran las del club Punta del Este, en el Barrio Beverly Hills, ubicado a unos 15 minutos de Solanas, el complejo donde se aloja River, pero lejos del lujo del condado de Los Angeles.

En un principio, la idea de los organizadores era llevar a River a Miami. Pero como el calendario era apretado, en Núñez prefirieron hacerla más cerca, en Punta del Este, donde también habían venido en los veranos de 2015 y 2016 durante este ciclo de Gallardo. Entonces, delegaciones de la institución vinieron aquí en noviembre y en diciembre a chequear el estado de la infraestructura, incluso con un canchero. Un integrante de esa comitiva le confió a Clarín que “las canchas estaban 6 puntos” y que se fueron con la promesa de que iban a estar “8 puntos”. Sin embargo, se encontraron con que “están 4 puntos”, según su óptica.

Un dirigente del club Punta del Este, que pidió reserva de su nombre, le aseguró a este diario que “la lluvia nos complicó pero hicimos trabajos y no quedaron tan mal las canchas”. Y le apuntó a River: “Pienso que podían venir igual pero como vienen de jugar en el Santiago Bernabéu y en Abu Dhabi, pusieron la vara muy alta”. Incluso, las pidió Nacional para trabajar ahí y no se las iban a dar porque ya estaban reservadas para River.

De todos modos, el césped de las dos canchas de su club está bastante dañados. Con matas, varios pozos y ondulado en algunos sectores. Clarín lo corroboró con una visita en la que pisó ambos campos de juego (con medidas de 105x70 y 103x65 metros).

La situación empeoró porque hubo mucha lluvia en las últimas dos semanas en Punta del Este, con fuertes temporales. Y entre la noche del domingo y el lunes cayeron 100 milímetros de agua en apenas 3 horas. Y el pasto creció. Desde River les habían solicitado que estuviera a 1,8 pulgadas y se encontraba a 2,5. Y tras la lluvia hay que esperar que el césped se seque porque las máquinas lo pueden marcar y dañar aún más.

Integrantes del cuerpo técnico de River visitaron las instalaciones el lunes y volvieron preocupados. El martes el panorama era el mismo. No querían arriesgarse a que los jugadores sufrieran alguna lesión. Tampoco a esperar que pudieran mejorar las canchas. Es que el tiempo es exiguo y el pronóstico, poco alentador. Se esperan más lluvias para hoy y el sábado.

Entonces, Gallardo cambió de frente y decidió que había que volver a Buenos Aires. Enzo Francescoli llegó al complejo de Solanas y trató de convencerlo para que revea la situación. Incluso salieron a dar una vuelta en su auto y el manager después almorzó con la delegación. Pero no hubo caso. La respuesta fue que necesita que el equipo haga fútbol en una cancha en mejores condiciones luego de una semana de trabajos físicos. Y en Solanas no pueden hacerlo porque la única cancha que hay no tiene las medidas reglamentarias (es de 90x45 metros).

Se hizo un intento por el Campus de Maldonado pero entre el Seven de rugby y las lluvias también quedó golpeado. Y además lo están cuidando para el partido entre River y Nacional del martes. También se buscó en Montevideo pero hay dos horas de viaje por tierra. Volver a Buenos Aires en 45 minutos por aire les resultaba más cómodo.

Y eso hará River el viernes a la tarde, para entrenarse en el predio que el club tiene en Ezeiza, durante el fin de semana. Se hará cargo de los costos del charter y regresará a esta ciudad el martes temprano, para jugar a la noche contra Nacional. Un trajín inesperado en una pretemporada cada vez más corta para el campeón de América.