Chefs apoyan campaña contra la cría intensiva de salmones en Argentina

Información General 27 de enero de 2019
Mauro Colagreco, Narda Lepes y Donato De Santis, entre otras celebridades de la gastronomía, se unieron contra la salmonicultura, un proyecto que en Argentina se termina de definir en marzo, pero ya es polémico.
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El flamante ganador de una tercera estrella Michelin, Mauro Colagreco, dio muestra de su preocupación por el medioambiente y junto con otras reconocidas figuras del mundo culinario, dio su apoyo en las redes sociales a la campaña contra la salmonicultura en Tierra del Fuego.

“Gracias al trabajo y el esfuerzo de muchas organizaciones, científicos y comunidades en varias partes del mundo, hoy sabemos que la producción intensiva de salmón, sobre todo en los lugares dónde la especie es exótica, tiene consecuencias irreversibles”, escribió Colagreco en su cuenta de Instagram.

Entre los chefs más famosos que se sumaron a la iniciativa se encuentran Narda Lepes, Marcelo “Camote” Langer, Germán Martitegui, Donato De Santis, Juan Ferrara, Ximena Saenz, Sebastián La Rocca, Santiago Macías Acuña, Tomás Kalika y Christophe Krywonis.

“Ya destruyeron gran parte del medioambiente chileno, Noruego y/o donde están instaladas estas granjas. Generó una dramática situación que afecta lo cotidiano y la fuente de trabajo de muchos”, llamó a la reflexión el francés Krywonis. Según explica el mensaje compartido de formal viral en las redes, hace un año el gobierno nacional de Argentina y el gobierno provincial de Tierra del Fuego firmaron un convenio con Noruega para “impulsar el desarrollo de la salmonicultura en el Canal Beagle”. Esta es la rama de la acuicultura que se enfoca en la producción intensiva de salmónidos.

En la actualidad, la técnica utilizada –originada en los ‘60 en Noruega– consta de jaulas flotantes emplazadas en sitios de mar y denominadas “centros de engorda de salmónidos”, donde se generan descargas de desechos y se utilizan importantes cantidades de productos químicos para prevenir o tratar enfermedades. Esta es la forma de producción sujeta a polémica y sus detractores denuncian que es la que se quiere implementar en los países menos desarrollados y con controles menos estrictos.

En el mensaje difundido, se advierte que Chile es un ejemplo de las consecuencias de la industria de producción masiva del salmón, que impacta a nivel ambiental, social y económico. “Mientras que quieren traer la industria a la Argentina, en el resto del mundo se está prohibiendo”, alerta la campaña. En el país limítrofe –que se ubica segundo en producción de salmones luego de Noruega–, la polémica por la industria ya tiene un extenso recorrido. Los sectores ambientalistas denuncian que los peces, introducidos en la década del ’70, son alimentados con harina de pescado que, cuando no es consumida, se acumula en el lecho marino junto con los desechos de los salmones. Esto daría origen al proceso de eutrofización –el aumento excesivo de nutrientes en el agua– que, junto con elevadas temperaturas, generan el crecimiento desmedido de algas que enturbian el agua e impiden el ingreso de la luz solar. De esta manera, las algas mueren y se descomponen agotando el oxígeno disponible para otras especies, que se asfixian. Uno de los tipos de algas, además, es el que provoca la marea roja, nociva y tóxica para el ser humano.

En el otro lado de la contienda, la Asociación de la Industria del Salmón de Chile (SalmonChile) asegura que el mercado chileno abastece a “más de 70 mercados internacionales, bajo las más exigentes certificaciones internacionales de calidad, con énfasis en la seguridad y la salud ocupacional, la inocuidad alimentaria y el medio ambiente, para entregar al mundo un producto sustentable y reconocido como uno de los alimentos más saludables y nutritivos para la salud humana”.

Con un segundo informe de sustentabilidad, correspondiente a la operación del año 2016, SalmonChile buscó ratificar el compromiso del sector por informar y transparentar los principales indicadores en materia ambiental, sanitaria, social y económica. Además, destacó la reducción del uso de antibióticos en la producción. Sin embargo, estas medidas no parecen satisfacer los que se les oponen luego de 40 años de producción y eutrofización, que consideran inaceptable que se haya permitido el uso del mar como “vertedero para la industria salmonera”.

Entre los principales perjuicios, enumeran la aniquilación de la vida marina, la modificación del paisaje, la pérdida de puestos de trabajo tradicional y la pérdida de identidad. Un informe de 2018, elaborado para la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) por el biólogo Héctor Kol, con el apoyo de la Fundación Waitt, tuvo como objetivo contribuir al entendimiento de los daños actuales y potenciales que la producción industrial de salmón implica para la región de Magallanes en Chile. El estudio concluye que ni el estado ni las empresas salmoneras han hecho lo suficiente para evitar que los daños ya ocasionados se repitan.

De acuerdo con el mensaje compartido en las redes y virilizado por los reconocidos chefs, el proyecto en Argentina se termina de definir en marzo y todavía hay tiempo para tomar medidas.

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