Autos: pese al mal año, ventas superarán promedio histórico

Economía 22 de abril de 2019
El objetivo de un millón de 0 km parece ambicioso en base a estadísticas. Sólo hubo aproximación por retraso cambiario.
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Pasar de la euforia al desaliento o viceversa depende, muchas veces, de las expectativas. Algo de esto puede estar sucediendo con el sector automotor. Días atrás, el titular de FCA, Cristiano Rattazzi, estimo que en un par de año, si se reactiva la economía, se podría llegar a un mercado de un millón de unidades. No es la primera vez que máximos directivos de esta industria, aventuran semejante meta, aunque nunca se alcanzó. Se estuvo cerca un par de veces como en 2013 y en 2017. En ambas ocasiones hubo un denominador común que fue un dólar barato. En el primer caso, con cepo y “blue” y un tipo de cambio oficial ficticio por el que se regía el precio de los 0 km. En el segundo, por una atraso cambiario notorio que detonó la mega devaluación del 2018. En realidad, no es un hecho casual. Gente experimentada del sector suele explicar que los años de mayor demanda de autos tiene que ver con un dólar bajo. Con sólo mirar la serie histórica y relacionarla con el valor de la moneda estadounidense, este hecho se comprueba fácilmente.
La confirmación puede realizarse, también, por el opuesto. Con el superdólar de estos tiempos, el mercado se derrumba. Los pronósticos imaginan un volumen de operación de 500.000 como piso y todo lo que esté por encima de esa cifra, bienvenido sea.

Hace una semana,, el director de cine, Juan José Campanella, tuvo - a través de Twitter - una sorpresiva incursión en el mundo automotor. Desde su desconocimiento del tema, como remarcó en su tuit, preguntó si es siempre esperable que las ventas de autos crezcan mes a mes. Lo hizo ante información que señalaba la baja del mercado que se registra en la primera parte del año. El planteo del cineasta -de imaginar una demanda que, como el Universo, se expanda sin límite - sirve para analizar cuál es la real dimensión del mercado automotor local. La quimera del millón de unidades, las 500.000 operaciones de la actualidad, o un valor intermedio.

Puede haber distintos criterios para aproximarse a una cifra. Uno puede ser la relación por la cantidad de habitantes y compararla con otros países. Suele tomarse como ejemplo a España que, con un población de 46 millones, se asemeja a los 45 millones que pueblan la Argentina. Pero hay muchas diferencias para tomar ese país como referencia. Está inserto en un estabilidad económica europea que dista mucho de la realidad argentina, no tiene 30% de gente que vive en la pobreza, la relación precio de un 0 km y los salarios es mucho más beneficiosa y la mayoría de las operaciones se hacen a través del crédito a largo plazo con una Argentina que hoy vive “de contado” y que sólo tiene oferta crediticia de manera esporádica. Por lo tanto no, la situación no es comparable.

Sin embargo, una forma de acercarse a una respuesta cercana a la realidad no tiene que ver con lo que podría ser sino con lo que fue. Para eso, la mejor manera es analizar la evolución de las ventas en un tiempo determinado. Al hacerlo, se pueden encontrar algunas sorpresas. Si se toman los patentamientos de los últimos 30 años -un lapso arbitrario pero significativo ya cubre un período prolongado con épocas buenas y malas- el dato que surge es que el promedio de operaciones es de 468.000 unidades. Hubo años de gran demanda como los mencionados y otros dramáticamente bajos como los 95.000 0 km del 91 o los 82.000 de 2002. Teniendo como referencia ese valor, los deseos de un mercado de un millón de unidades se hacen trizas contra la realidad. Podría alcanzarse esa cifra de manera excepcional -como consecuencia de un desequilibrio económico como el mencionado respecto de la cotización del dólar -pero no de manera sólida. También ese promedio de 468.000 vehículos pone en su verdadera dimensión al mercado actual. Mientras la sensación en el sector es de depresión y angustia por el volumen actual de operaciones, es seguro que 2019 terminará por arriba del promedio histórico. Es cierto que la industria en general (fábricas, concesionarias e importadores) tienen montada una estructura para vender ese ilusorio millón de unidades y que deben reducirla a la mitad, pero el dato frío muestra que ese sobredimensionamiento está basado en un baño de optimismo que los números echan por tierra. Salvo una recuperación económica sostenida en el tiempo, algo que por el momento no se vislumbra en el horizonte, la Argentina está lejos del mercado soñado de forma sustentable. En 1989, la Argentina tenía 31 millones de habitantes. con un crecimiento de la población del 50% y tomando como referencia el promedio histórico de las ventas locales, un mercado lógico para el país sería de una 700.000 unidades

Con esta información, y reiterando la idea del principio de la nota, el clima de pesimismo que cubre al sector parece no corresponderse con la realidad. Este puede ser tomado como un mal año porque las ventas caerán 50% respecto de uno o dos años atrás pero la caída es menor si se tienen en cuenta un valor razonable. La pregunta es si no es un error tomar cifras tan auspiciosas, como las de 2013 o 2017, para medir la actualidad o será necesario reformular el análisis con escenarios más terrenales. Está claro es que si se compara con la utopía, la Argentina está mal; si se lo hace contra lo posible, sin crédito y con el poder adquisitivo golpeado, no tanto. Todo puede ser una cuestión de expectativas.

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