Bolsonaro reivindicó la dictadura de Pinochet en un cruce con Bachelet

Internacional 05 de septiembre de 2019
Como Alta Comisionada de la ONU, la exmandataria había advertido acerca de la "reducción del espacio cívico y democrático" en Brasil.
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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, acusó a la jefa de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, de entrometerse en los asuntos de su país después de que la exmandataria chilena criticara un aumento en la violencia policial y una erosión de la democracia. En dos ocasiones durante este miércoles, el ultraderechista ofendió la memoria del padre de Bachelet, un general asesinado por la dictadura, y defendió el golpe de 1973.

“Estos últimos meses, hemos observado en Brasil una reducción del espacio cívico y democrático, caracterizado por ataques contra los defensores de los derechos humanos y restricciones impuestas al trabajo de la sociedad civil”, declaró Bachelet en una conferencia de prensa en Ginebra.
Quien gobernó Chile durante dos periodos (2006-2010 y 2014-2018) dio también cuenta de un “aumento” del número de personas -sobre todo negros y habitantes de las favelas- muertos en operaciones policiales y afirmó que el discurso en vigor desde la llegada de Bolsonaro al poder en enero “legitima las ejecuciones sumarias”.

Se refirió igualmente a la deforestación de la Amazonía, provocada principalmente por el avance de actividades agropecuarias y mineras, en un proceso que empieza con quemadas y que afecta “sobre todo a las comunidades indígenas”.

Los comentarios de Bachelet desataron la furia de Bolsonaro, que en Twitter acusó a Bachelet de “entrometerse en los asuntos internos y en la soberanía brasileña”, “siguiendo la línea” de Emmanuel Macron, quien evocó una internacionalización de la Amazonía en caso de que Brasil no logre preservar la mayor selva tropical del planeta.

En declaraciones a la salida de su residencia oficial en Brasilia, Bolsonaro, un exoficial del Ejército, volvió a la carga contra Bachelet, elogiando a la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), que derrocó al gobierno socialista de Salvador Allende.

Bachelet “dice que Brasil pierde espacio democrático, pero olvida que si la gente de Pinochet no hubiera derrotado a la izquierda en 1973, y con ella a su padre, Chile sería hoy como Cuba”, dijo en referencia al general de brigada Alberto Bachelet.

El padre de la Comisionada de la ONU fue detenido y torturado tras oponerse al golpe de Pinochet y murió en la cárcel en 1974. “Cuando hay personas que no tienen nada que hacer, como la señora Michelle Bachelet, ocupan el sillón de los derechos humanos de la ONU”, remató el mandatario brasileño.

“Ella golpea contra el Brasil en la agenda de derechos humanos (de los delincuentes) atacando a nuestros valientes policías y militares”, escribió más tarde en su cuenta de Twitter en alusión a Bachelet.

La declaración fue dada a horas e la gira que hará en Brasilia el canciller chileno, Teodoro Ribera, y en línea con su discurso contrra “el globalismo” y la alianza de “alineamiento” con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El canciller de Brasil, Ernesto Araújo, se sumó a las críticas y dijo por Twitter que Bachelet está “muy mal informada” sobre lo que ocurre en Brasil. “Lo que se está encogiendo es el espacio de la izquierda. Tal vez sea eso lo que en el fondo le preocupa” a Bachelet, añadió el jefe de la diplomacia brasileña, un escéptico del cambio climático y defensor a ultranza de los valores conservadores.

Desde enero hasta el 3 de septiembre, los satélites del instituto de observaciones espaciales INPE contabilizaron 93.947 incendios en Brasil, 772 más que el lunes 2, un récord desde 2010 para ese periodo. Un 51,9% del total se registró en la región amazónica.

La polémica se produce a menos de tres semanas del inicio de los debates de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Bolsonaro, que el domingo pasará por una cirugía, dijo el lunes que iría “aunque sea en silla de ruedas” para defender la posición de Brasil en la cuestión amazónica.

En una entrevista publicada el martes por el diario Folha de S.Paulo, Bolsonaro reiteró que solo aceptará la ayuda para combatir los incendios anunciada por Emmanuel Macron tras la reciente reunión del G7 si el mandatario francés se retracta de haber sugerido internacionalizar la Amazonía.

E, irónicamente, agradeció a Macron haberle permitido empuñar la bandera del nacionalismo, en momentos en que sufre una erosión de su popularidad. “No necesito limosna. Él (Macron) me dio dos cosas gratis: el discurso de la soberanía y el del patriotismo”.

Bolsonaro pidió el martes a los brasileños que vistan los colores patrios -verde y amarillo- durante las celebraciones del día de la independencia, el próximo sábado, “para mostrar al mundo que esto es Brasil, que la Amazonía es nuestra”.

Para el analista Thomaz Favaro, de Control Risks, “la idea de que la Amazonía tiene que ser protegida de la codicia extranjera es tan vieja como el propio país”. “Bolsonaro utiliza la retórica nacionalista para ganar apoyos en esta escalada de tensión con los líderes europeos”, explicó.

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