Búsqueda de la familia Gill

Policiales 23 de noviembre
En veinte días podrían empezar las excavaciones en La Candelaria, en Crucecitas Séptima, departamento Nogoyá. Se retoma la búsqueda de la familia que desapareció en 2002.
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La búsqueda se activó a partir de la declaración de un testigo clave

La Justicia entrerriana ya cuenta con el presupuesto de una empresa de excavaciones para comenzar a trabajar en el predio de la Estancia La Candelaria, en Crucecitas Séptima, departamento Nogoyá, en busca de los restos de la familia Gill, cuyo rastro se perdió por completo en el verano del año 2002.

Fue el juez de Garantías de Nogoyá, Gustavo Acosta, quien elevó el presupuesto al Superior Tribunal de Justicia (STJ), para que autorice el gasto, y si la petición es acogida favorablemente, en 20 días estarían realizándose las excavaciones en La Candelaria

La búsqueda de la familia Gill se activó luego de que un testigo clave, que los conoció en vida, aportara ante el juez Acosta, un dato revelador, y escalofriante: que todos los integrantes de la familia podrían estar enterrados en el mismo predio de La Candelaria.

El lunes 23 de octubre hubo un allanamiento en el campo La Candelaria, cuyo casco principal está desocupado, y ahora lo que resta es ingresar con máquinas para inspeccionar los lugares que el testigo señaló como posible ubicación de los restos.

El testigo identificó dos lugares posibles donde podrían estar los restos de los Gill, pero para rastrear bajo tierra es preciso contratar a una empresa especializada en excavaciones.

El testigo, AN, un contratista rural de la zona Tabossi, a 71 kilómetros de Paraná, que supo realizar trabajos de siembra en el campo de Goette, y que conocía a “Mencho” Gill, dijo que antes no habló antes por miedo a Goette. Pero con Goette muerto, acudió a los Tribunales de Nogoyá, y le aseguró al juez Acosta que los Gill no se fueron de viaje ni están en otra provincia sino que podrían estar en el mismo lugar donde siempre, la estancia La Candelaria.

Ratificó que veinte días antes de que desapareciera la familia, en el verano de 2012, “Mencho” Gill cavó dos pozos, uno en el lecho de un arroyo que entonces estaba seco.
De modo que la hipótesis es que los Gill pudieran acabar sus días enterrados en esos pozos que el jefe de familia cavó, ordenado por su patrón, Goette.

El testigo esperó hasta que el dueño de La Candelaria estuviera muerto. Alfonso Francisco Goette, dueño del campo, falleció a los 70 años, el jueves 16 de junio de 2016, en un accidente de tránsito que protagonizó a bordo de su camioneta Nissan Frontera en la intersección de las rutas 32 y 35, que resultó mortal.

El Diario

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