Tráfico de fauna: Argentina es una "zona roja"

Nacionales 25 de febrero de 2018
Advierten que el país es un área de alta actividad, tanto para el traslado como para la captación de especies. 700 aves en un baúl y 219 serpientes exóticas en un departamento, engrosan la estadística.
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Aseguran que la mitad de los animales vivos que provienen de decomisos, no se logran reinsertar en la naturaleza.

En las últimas dos semanas se secuestraron 700 aves del baúl de un auto en Zárate y 219 serpientes exóticas en un departamento de Once, provincia de Buenos Aires. Pero es sólo una muestra de algo más grande: una red mundial de tráfico ilegal de fauna silvestre (animales vivos, cueros, pieles, plumas, carne, cuernos) que, según INTERPOL, recauda entre 7 y 23 mil millones de dólares anuales. En la que Argentina termina siendo una "zona roja", no sólo para el traslado, sino también para la captación de especies.

La Unión Europea (UE) ya propuso un plan de acción. La ONU definió los objetivos para el Desarrollo Sostenible. Los expertos y las ONG vienen dando alertas para que el tema sea tratado como un delito complejo tan grave y redituable como el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de armas. En Argentina, no hay estadísticas, diagnóstico ni plan para combatirlo. A su vez, en el mapa mundial, la biodiversidad local resulta más que tentadora para el tráfico.

El propio Diego Moreno, Secretario de Política Ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, admite que "a pesar de que el tráfico de fauna es uno de los más importantes a nivel mundial, acá no es tratado a ese nivel” y asegura que "no existen diagnósticos ni estadísticas oficiales sobre las zonas de extracción, tránsito y comercialización".

Por un lado, el secretario destaca que en 2017 las acciones del Ministerio se intensificaron: hubo 21 allanamientos, 100 verificaciones, 12 infracciones, 132 actas, 25 denuncias elevadas a la UFIMA, 300 informes judiciales, capacitación para 1.400 agentes, 378 animales vivos y 178 productos decomisados. Por el otro, admite que todavía se trata de un delito excarcelable. Al día de hoy, no hay una sola persona condenada. Pagan fianza y se van.

Estudios preliminares no oficiales revelados por el Ministerio indican que Argentina es generadora de tráfico, triangulación y demanda de especímenes silvestres. El ingreso se produce por las fronteras de Bolivia, Paraguay, Brasil y Chile. Las rutas nacionales más utilizadas son las N° 9, 11, 14 y 34. Las provinciales, aún no están muy bien identificadas. Pero, ¿hacia dónde se dirigen?

El destino más habitual es la Unión Europea: España, Italia, Malta y países del medio oriente. De acuerdo a la información extraída de los procedimientos policiales, los cuellos de botella se dan en Buenos Aires, Rosario, Mendoza y Córdoba. También hay tránsito hacia ciudades más pequeñas y exportación por tierra, barco o avión.

Moreno registra que no hay una estructura ni una inteligencia armada para combatir el tráfico y que "se detectan ilícitos en la medida en que se interfiere en el transporte, pero hasta ahora no tenemos una política para investigarlos a fondo". Ahora bien, ¿qué es lo que nos hace tan atractivos?

La diversidad y belleza de las especies que vienen del Noroeste y el Noreste del país incentivan al mascotismo y el coleccionismo. Las más buscadas son el cardenal común y el amarillo, federal, tucán, rey del bosque, loro hablador, urraca paraguaya, reptiles, tortugas, monos, felinos, ciervos, mamíferos marinos y edentados. Pero no se sabe con precisión el valor ecológico de cada especie en su ambiente, porque no hay estudios al respecto.

Caza, captura, tenencia, crianza, transporte, comercio, exhibición y manufactura son algunas de las opciones de explotación. “Las redes son una gran plataforma de venta y es muy difícil localizar geográficamente al vendedor”, afirma Marina Giacchino, bióloga de la Fundación Azara.

Esta ONG recibe tres consultas por día de personas arrepentidas. "Una vez me llamaron para decirme que habían comprado una zarigüella porque el hijo vio La Era de Hielo y quiso una". Por eso, dice Marina, "lo más importante es la educación para bajar la demanda".

Por su parte, Hernán Ibáñez, asesor de Azara y experto en tráfico de fauna, considera que el tema “debe ser considerado crimen organizado y tratado como un delito complejo para cambiar la perspectiva y que no se nos sigan yendo nuestras especies”.

Moreno reconoce que falta “logística de control e infraestructura para la rehabilitación de especies rescatadas”. Cuando se le pregunta por el futuro, destaca que hay que trabajar en “vínculos institucionales más sólidos, una logística de control y una ley de fauna que aborde el tema dentro de una reforma del código penal”.

Mito vs. realidad
La mitad de los animales vivos que provienen de decomisos, no se logran reinsertar en la naturaleza. "Muchos mueren en seguida porque llegan en condiciones de deshidratación y hacinamiento”, comenta la bióloga Marina Giacchino. Y dice que los mamíferos y aves rapaces que provienen del mascotismo pierden sus habilidades de caza.

Además, explica, “cuando un animal silvestre se convierte en mascota, se impronta”. Esto significa que pierden temor al ser humano y lo reconocen como un par. La situación empeora porque, una vez reinsertados en su hábitat, se acercan a los cazadores y vuelven a ser capturados.

Amenaza mundial
El Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA) estima que hasta un 25% de todas las especies del bosque tropical húmedo podrían desaparecer para el año 2020 y que, debido a la rapidez con que se está produciendo la destrucción del hábitat natural, hacia el mismo año podrían extinguirse un 5% de todas las especies conocidas, publicó Clarín.