Rey Felipe fue recibido en Barcelona con cacerolazos y un desplante político

Internacional 27 de febrero de 2018
Las principales autoridades de Cataluña se ausentaron este unes de la recepción al rey español Felipe VI en su primera visita a Barcelona, tras el estallido de la crisis abierta por el proceso independentista.
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El viaje del monarca tuvo lugar con motivo de la celebración del Mobile World Congress, el mayor evento de telefonía celular del mundo. Pero ni el presidente del Parlamento catalán, el independentistaRoger Torrent, ni la alcaldesa de Barcelona, la izquierdista Ada Colau, ni representantes del Gobierno de la región acudieron al tradicional "besamanos" que protagoniza el rey, y corresponde al protocolo oficial.

En la recepción sí estuvieron la vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Energía, Álvaro Nadal. El desplante se debe a que el rey defendió durante los últimos meses la unidad de España ante el desafío de los independentistas.

Con el desplante, muy criticado por el Gobierno español de Mariano Rajoy y por los partidos antiindependentistas, las autoridades catalanas quisieron evidenciar su malestar con el papel del rey en la crisis que vive la región, de 7,5 millones de habitantes.

Según publicó la prensa española, la decisión fue muy meditada. Es que luego del plantón la alcaldesa de Barcelona y el presidente del Parlamento catalán sí acudieron tras la recepción oficial a la cena de inauguración del Mobile World Congress, donde compartieron mesa con Felipe VI.

A través de las redes sociales, Colau justificó su gesto asegurando que Felipe VI no tuvo "un mínimo gesto de empatía" hacia la gente que sufrió los altercados que tuvieron lugar con la Policía durante el referéndum soberanista ilegal celebrado el 1 de octubre en Cataluña y que el monarca hizo "un discurso durísimo avalando la línea represiva en lugar de apaciguar el conflicto y aportar serenidad".

"En una democracia avanzada cualquier cargo público, el rey también, ha de poder ser criticado y cuestionado (...) Por todo ello, hoy y mañana coincidiré cordialmente con el rey pero no participaré en el besamanos que, como el propio nombre indica, es un acto de pleitesía y vasallaje impropio de una democracia del siglo XXI", explicó.