Talleres se lo dio vuelta a Atlético Tucumán y le mete presión a Boca

Futbol 10 de marzo de 2018
En Córdoba, se impuso por 3-1 con goles de Arias, Quintana y Ramírez (Aliendro había abierto el marcador). Los de Kudelka quedaron a cinco puntos de la cima.
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Primero tuvo que saber sufrir Talleres para después reír anoche, aquí en Córdoba. Atlético Tucumán pegó en el inicio, pero el local fue una tromba en el segundo tiempo, revirtió el resultado, ganó por 3 a 1 y se puso a cinco puntos del líder Boca.

La polémica se instaló de entrada nomás en el Mario Alberto Kempes. A los 8 minutos de juego llegó el gol de Atlético, pero el grito le quedó atragantado a Rodrigo Aliendro. Es que tuvo que esperar a que el árbitro Hernán Mastrángelo consultara con su primer asistente, Sergio Viola, quien había levantado su banderín. Pero el juez del partido convalidó de manera correcta el tanto y al fin el equipo tucumano desató la garganta. El remate de Aliendro se había desviado en Santiago Silva antes de meterse en el arco de Guido Herrera y no en Leandro Díaz, que pareció estar un paso adelantado. Por eso Mastrángelo acertó, a pesar de que después no llevó del todo bien el encuentro: dejó a Augusto Batalla hacer tiempo y le faltó sacar algunas tarjetas.


Talleres de movida mostró el bajo nivel de las últimas fechas. Parecía no levantar vuelo. Después de esas cuatro victorias en fila que lo habían puesto como escolta, el equipo de Frank Kudelka entró en una irregularidad de la que no podía salir. El 2-0 contra Argentinos se presentó como un oasis en medio de los grises empates ante San Martín y Tigre, ambos como visitante.


Y ayer empezó sufriendo el buen planteo del Ruso Zielinski, que con el golpe de entrada jugó al juego que más le gusta: el del orden defensivo. Lo hizo bien durante un tiempo Atlético. Pero en el complemento se metió muy atrás y el local ahí sí reaccionó. Se lo llevó por delante. Batalla era la figura indiscutida. Parecía invencible y, sin embargo, en dos ráfagas Talleres lo dio vuelta. Primero con Junior Arias y después con Carlos Quintana. Y sobre el final, Juan Ramírez lo liquidó en un contraataque después de que la visita se perdiera el empate.

Lo mereció Talleres. Principalmente porque demostró el ímpetu para recuperar la sonrisa y mantenerse cerquita de la cima.

Clarín