A diez años de la 125: el recuerdo de los protagonistas

Sociedad 11 de marzo de 2018
Alfredo de Ángeli, Nicolás Mattiauda y Javier Melchiori compartieron sus recuerdos del conflicto del campo e hicieron un balance del mismo. Cómo transformó ese episodio la vida política y el presente de cada uno de ellos.

En 2008, el 11 de marzo cayó martes. Hacía exactamente 3 meses y un día que Cristina Fernández de Kirchner había asumido la Presidencia de la Nación y faltaban varios meses para que se desatara la recesión global –que se veía venir– por la crisis de las hipotecas de Estados Unidos y el precio de la tonelada de soja en Chicago, que había oscilado entre los 300 y los 400 dólares en años previos, superaba la barrera de los 500 y se acercaba a los 600.

Ese día, el por entonces ministro de Economía Martín Lousteau ingresó al Salón de Conferencia de la Casa Rosada y pasadas las 22, con su melena de rulos y su espíritu juvenil, anunció “la resolución 125″.

Firmada por la Presidenta y el jefe de Gabinete Alberto Fernández establecía una fórmula que transformaba el porcentaje fijo de retenciones a los productos agropecuarios en móvil, en una relación inversa con el precio de los granos. Si el precio en Chicago caía por debajo de los 200 dólares la tonelada, la soja tendría retenciones cero. Pero con el valor en 400, ese porcentaje de impuestos pasaría al 35,75%. Y con un precio de 600, que parecía inevitable en esos meses, la tasa de retención llegaba a 49,33%. Es decir, que el Gobierno se quedaría con la mitad del valor de lo producido, algo que los productores agropecuarios no estaban dispuestos a aceptar.

A grandes rasgos, estos fueron los detalles técnicos que desataron uno de los conflictos más virulentos que marcarían los vaivenes de la política argentina contemporánea y el nacimiento de la infame “grieta”.

La sociedad partida en dos

“Lo único negativo de todo eso que pasó hace diez años fue que se dividió a la sociedad”, recuerda ante ElDía Alfredo de Ángeli, uno de los grandes protagonistas surgidos del conflicto y que con el correr de los años terminó transformándose de aguerrido dirigente rural a Senador de la Nación y una de las figuras más importantes del PRO entrerriano. “Teníamos una Presidenta que nos maltrataba, que nos agredía.  Fueron más de 100 días de un conflicto innecesario, y si hubiera habido diálogo no se hubiera llegado tan lejos”, rememora.

La 125 encontró a De Ángeli ocupando la presidencia de la Federación Agraria Argentina en Entre Ríos. Desde su posición y con su impronta se cargó la lucha del campo al hombro y de esta manera se transformó en una de las caras opositoras a esa decisión del gobierno kirchnerista. Con un espíritu campechano, un discurso que no esquivaba lo políticamente incorrecto, sin medias tintas y metáforas, y un carisma atípico, logró unir bajo una misma bandera a todos los sectores rurales.

“Hasta ese entonces, las entidades del campo y quienes representábamos cada una girábamos para lados distintos, teníamos intereses diferentes”, sostiene por su parte Nicolás Mattiauda, senador provincial por el departamento de Gualeguaychú del bloque Cambiemos, quien dialoga con ElDía mientras se prepara para viajar a la localidad santafesina de Cañada de Gómez, donde productores agropecuarios se reunirán por los 10 años de la resolución 125.

El por entonces mano derecha de Alfredo de Ángeli y Vicepresidente de Pro-Entre Ríos sostiene que el conflicto del campo fue un hecho que cambió la manera de hacer política en Argentina: “El sector agropecuario ganó, por ejemplo, el tener ahora a sus propios representantes. Por primera vez, el campo y la dirigencia rural, que estaba mal vista, pasaron a ser actores importantes en la política municipal, provincial y nacional”, remarca.

Durante los 129 días que duró el conflicto, el campo logró seducir también a muchos de los que vivían en las ciudades, donde muchos terminaron pegando en sus autos la calcomanía “Estamos con el campo”, aunque no fueran propietarios de ni siquiera una hectárea.

“Fue la movilización del sector rural más grande desde el Grito de Alcorta, ocurrida prácticamente 100 años antes”, afirma con orgullo Javier Melchiori, otro de los dirigentes más activos durante los 129 días de paro y cortes de ruta y último candidato a intendente de Cambiemos en Gualeguaychú. “Muchos de los que participamos en aquel momento entendimos de la necesidad de participar en política”, agrega.

Gualeguaychú, el campo de batalla

Además del Carnaval y la lucha contra las papeleras, tras la “resolución 125” la ciudad terminó transformándose en uno de los epicentros del Conflicto del Campo. Aunque los cortes de rutas sucedían en varios rincones del país, fue el 24 de marzo de 2008 cuando Gualeguaychú comenzó a ser protagonista.

Durante el día 15 del paro del campo, el Sindicato de Camioneros, que respondía y aún responde al por entonces jefe de la CGT, Hugo Moyano, movilizó sus tropas y se apostó en Ceibas, a escasos 30 kilómetros del corte que los ruralistas realizaban a la altura de Gualeguaychú.

Comandados por Pablo Moyano, hijo de Hugo, un centenar de camioneros esperaban alguna orden para movilizarse. El argumento oficial era que están allí para “garantizar la libre circulación de los camioneros”. Fue uno de los momentos más tensos del conflicto del campo. Ningún medio de comunicación quiso estar ausente en Arroyo El Sauce.

“Mire, uno puede ser oficialista, puede ser sindicalista, pero lo que no puede es ser alcahuete, Miedo no les tenemos a los camioneros, ¿eh?, y menos en nuestra tierra”, fue “la bienvenida” que les dio Alfredo de Ángeli a los camioneros que acampaban en Ceibas.

“Tenemos que agradecerle a Moyano”, remarca con ironía Javier Melchiori. “De no haber ido Moyano a Ceibas en aquel momento muchos de nosotros no estaríamos donde estamos. La figura de Alfredo de Ángeli, desde ese momento, tomó una trascendencia nacional. Los camioneros de Moyano fueron los que desencadenaron que vinieran los medios nacionales a Gualeguaychú. Hasta ese momento, ninguno había estado”, agrega.

Sin dudas, el discurso desalineado de Alfredo de Ángeli fue uno de los motivos por los cuales la gente se comenzó a acercar a los cortes en Gualeguaychú, y muchos que no encontraban ningún tipo de representación política, encontraron en él para canalizar su discordia con respecto a la dirigencia nacional”, explica a ElDía Nicolás Mattiauda.