Argentina retoma un olvidado camino en la Davis, que prueba cambios en el formato

Deportivas 06 de abril de 2018
Se hizo muy infrecuente que Argentina tenga que jugar en el "ascenso" de la Copa Davis. Tanto que la última vez fue en el lejanísimo 2001. Desde entonces, el equipo nacional logró el deseado (ya en forma carnal) título hace un año y medio, jugó otras tres finales, un repechaje y, por último, cayó a la Zona Americana.
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Desde este viernes, Argentina volverá a competir en el ámbito local, contra Chile, un rival siempre picante y que tiene una historia ante nuestras selecciones, sea el deporte que sea. Los trasandinos vienen en ascenso de la mano de Nicolás Jarry, pero los capitaneados por Daniel Orsanic cuentan con el mejor momento de Diego Schwartzman.

En una decisión que sorprendió a muchos, San Juan será la sede, y el estadio cerrado Aldo Cantoni albergará la cancha de polvo de ladrillo. La leve altura, afirman, planteará condiciones similares a las de Santiago de Chile, ya de por sí cercana a la histórica ciudad cuyana.

¿Qué tan remozada se verá la Copa Davis? Para las Zonas Continentales, mucho. Las series se acotaron a dos días, con dos singles el viernes y otros dos el sábado, jornada que se abre con el dobles. Además, los partidos ya no serán a cinco sets sino a tres. Como agregado, el equipo está conformado por cinco jugadores, cuando antes el quinto era optativo y el capitán podía elegir antes del sorteo quién se quedaba afuera.

En cierta forma, esto es una prueba piloto para lo que se viene para 2019. La intención de la ITF es que ponga en juego la Ensaladera en la Copa Mundial de Tenis, que disputaría en noviembre y con 18 equipos, en sede neutral rotativa, durante una semana. El cambio está ligado a un contrato con el Grupo Kosmos, propiedad del futbolista Gerard Piqué.

Pero antes de todo eso está la serie ante Chile, que arrancará este viernes a las 14, pero en realidad trae un final inconcluso del pasado. Hace 18 años el match que se disputaba en tierras trasandina no se pudo terminar por un escándalo que incluyó a hinchas locales arrojando sillas a los jugadores argentinos. Incluso, el padre de Mariano Zabaleta sufrió un severo golpe en su rostro.

En aquel entonces jugaban un juvenil Nicolás Massú y el top ten Marcelo Ríos, hoy capitán y subcapitán, respectivamente. El exnúmero 1 del mundo no vino a San Juan, pero se encargó de calentar (sin necesidad alguna) la previa. Jarry fue designado para cruzarse en el camino de Nicolás Kicker, debutante en Argentina, pero uno de los mejores nacionales de la temporada, según el sorteo realizado este jueves.

Para el tenista de Merlo será uno de los puntos más altos de su carrera. Esta convocatoria reafirma su estupendo 2018, continuación de un cierre inédito de 2017 que lo ubicó entre los 100 mejores. Esta temporada tiene dos terceras rondas en Australia e Indian Wells, torneas de canchas duras, donde su juego avanzó varios casilleros.

Hincha de Vélez y padre desde los 17 años, Kicker necesita contener la potencia de Jarry. Su 1.98m de altura no le impiden moverse con fluidez. Asentado y con confianza, sus golpes son de temer, así como la calidad de su servicio.

Nacido hace 22 años en Santiago de Chile, el número 1 visitante (64 del ranking) llega como el as de espada de su equipo. La final en el ATP de Río de Janeiro perdida ante Schwartzman fue su mejor resultado, pero realizó una excelente gira latina sobre polvo y fue el emblema en la ronda anterior de la Zona Americana ante Ecuador.

El "Peque" tendrá una oportunidad de oro para levantar el estandarte argentino y erigirse como el líder. Sin Juan Martín Del Potro, número uno nacional del ranking, y frente a las ausencias de Leonardo Mayer y Federico Delbonis, también campeones del mundo, el "Peque" emerge alto para ser la carta más valiosa, incluso por encima de Guido Pella, el otro héroe de Zagreb y presente en San Juan.

Su compromiso puede resultar, a horas del inicio, un poco más fácil que el de Kicker, habida cuenta de enfrentar a Christian Garin, número dos de Chile para la jornada. Era la gran promesa del vecino país, pero sus vaivenes minaron su todavía incipiente carrera que a los 21 años lo encuentra en la posición 217 del ranking.

Algunas voces retumban mencionando que Schwartzman tiene en el haber un rendimiento descollante en el país. En el ATP porteño todavía no se sacó la espina, y en la Davis suma una derrota en dobles ante Brasil, otra en singles ante Serbia con la serie definida, ambas en 2015, y no pudo jugar el año pasado ante Italia, en el estreno como campeón.

Pero el momento del tenista de Villa Crespo es otro. Está más aplomado, se siente cómodo, es el flamante 15 del mundo y sus rivales ya lo miran de otra forma. Lo observan con cuidando, sabiendo que su defensa es férrea, contragolpea rápido y que evolucionó todo su tenis. Quizás en el Aldo Cantoni se produzca el golpe final.

Habrá que prestarle especial atención a los nítidos antecedentes de Schwartzman ante Jarry este año. El máximo exponente nacional ganó las dos veces que jugaron: la mencionada final de Río (polvo) y recientemente en el M1000 de Miami, ambas por la vía rápida. En tanto, Pella cayó ante el chileno en San Pablo, en condiciones muy similares a las de esta serie. Sin embargo, es poco probable que el bahiense termine reemplazando al "Peque" si no es por motivos de fuerza mayor.

Máximo González y Guillermo Durand completan el quinto argentino, mientras que Hans Podlipnik-Castillo (junto a Jarry jugarán el dobles), Marcelo Barrios y Alejandro Tabilo (reemplazó a Gonzalo Lama, lesionado) son los trasandinos.

Después de 17 años, Argentina vuelve a la Zona Americana. Como un campeón herido, el equipo que lidera Orsanic necesita salir rápido para entender que una caída no tiene que ser definitiva. El último rival local fue Canadá. Ahora Chile, y de ganar, en septiembre la selección nacional de tenis tendrá la posibilidad de jugar el repechaje para volver al Grupo Mundial ante uno de los ocho equipos que perdió en primera ronda.

La última que Argentina jugó de local fuera de Buenos Aires fue en 2014 cuando perdió 3-1 ante Italia, pero incluso excluyendo la Provincia, hay que remontarse a aquel lejano 2001, cuando el elenco nacional vapuleó a Bielorrusia y ascendió al Grupo Mundial. La esperanza entonces y ahora, es la misma.

Ambito.com