A pedir de Boca: goleó 5-0 a Alianza Lima y con la caída de Junior pasó a los octavos de final de la Copa Libertadores

En la previa se podía intuir que la clasificación de Boca no estaría en su partido ante Alianza Lima. Más bien, aquello se desprendería del resultado que pudiera conseguir Junior, de Barranquilla, en su visita a Palmeiras.
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Por jerarquía, localía y la debilidad del adversario, era previsible que el xeneize diera un golpe contundente ante los peruanos. Sin embargo, los jugadores debían poner la cabeza en la Bombonera y no en lo que pasaba en San Pablo, algo que resolvieron temprano y sin inconvenientes: el elenco de los Barros Schelotto goleó 5-0 a los peruanos y por el triunfo de los paulistas, que todos los hinchas miraron de reojo, accedió a octavos de final. Y la sensación es de alivio.

Se dio todo redondo. La primer y única exigencia era ganar. El rival, que hasta ayer había sacado tan solo un punto en cinco partidos de la etapa de grupos, casualmente cosechado ante los de la Ribera, dio todas las posibilidades para que eso fuera así. Así Boca salió decidido a imponerse desde los primeros minutos hasta construir la goleada con la que se aseguró meterles presión a los colombianos.

Gran parte del equipo tuvo un buen partido. Incluso Carlos Tevez, que se enchufó y, al menos por 90 minutos, los últimos del semestre, mostró una mejor imagen a la que mostró a lo largo del 2018. De todas maneras, no quedan dudas de que otra vez Cristian Pavón sacó a relucir su inmejorable momento y guió el triunfo del conjunto azul y oro con tres asistencias en los primeros tres goles.

 
 
Primero, tomó un centro pasado de Frank Fabra y mientras se caía asistió de zurda a Edwin Cardona, que con esa misma pierna definió al primer palo y empezó a hacer respirar un poco a los corazones boquenses a los 11 minutos. Ocho minutos después fue inteligente y con la cabeza se la dejó en carrera al lateral izquierdo colombiano, que encaró a Gonzalo Godoy adentro del área y definió por debajo del cuerpo del Ángelo Campos. No conforme con eso, a los 34, aprovechó los espacios con su velocidad y con un pase a medida de la velocidad de Ramón Ábila, lo dejó mano a mano y "Wanchope" definió con sutileza por encima del arquero.

Luego, el repertorio se lo fueron repartiendo. Tanto el de los goles como el de las asistencias. Porque Boca llegó al cuarteto de gritos poco antes de que finalice la primera mitad: Cardona se vistió del 7 bravo, llegó hasta la línea de fondo, por la izquierda, y la metió al medio para que el nuevo goleador que tiene Boca la empuje.

 
El clima ya era de media satisfacción. En su casa, el xeneize ya tenía el partido resulto y el único interés de los presentes eran los televisores del palco o las voces de las radios para seguir el resultado del que dependía el equipo para finalmente clasificarse. Y a los 10 minutos del complemento, en el medio de la euforia por el primer gol de Palmeiras, llegó el turno de Carlitos: tomó en la puerta del área un pase, otra vez, de Pavón, se hizo el hueco a pura explosión y la cruzó arriba.

Los Mellizos, luego de los nervios que evidenciaron el pasado sábado ante Huracán, en la última fecha de la Superliga, se mostraron calmados. Especialmente Guillermo, que vivió todo el encuentro ante los peruanos sentado en el banco de suplentes. Lo mismo sintieron Agustín Rossi y los cuatro que confoRmaron la última línea: anoche, a Boca no le patearon al arco. Esa misma tranquilidad estuvo en la gente una vez que se hizo segura la victoria de los brasileros. Y aunque por momentos se vivió una fiesta en la Bombonera, la verdadera sensación es la de alivio: saber que Boca jugará los octavos de final y que, por historia y sin importar cómo juegue, se vuelve a colgar el cartel de candidato.

La Nacion

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