Por el dólar a casi $30, Dujovne estudia un nuevo esquema de tarifas

Nacionales 01 de julio de 2018
Hacienda y Finanzas evalúa el impacto de modificar el esquema diseñado por Aranguren que quedó bajo presión tras la devaluación.
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Si se sostiene el esquema tarifario de Juan José Aranguren, el aumento en las boletas de gas que vendrá en octubre a los hogares de mayor consumo -clase media-, superaría la suba del dólar de los últimos dos meses (50%). Según cálculos de Eco Go, con el tipo de cambio en $30, el gas aumentaría 60% y la luz 70%. En caso que el dólar llegue a $33, las alzas serían de 70% y 83% respectivamente.

El Gobierno estudia alternativas para evitar saltos en las tarifas que aceleren la inflación. “Hoy por hoy esperamos una tasa de 30,5% para el año”, dice Federico Furiase, economista de Eco Go. “Esto es consistente con un dólar a $30,5 y salarios subiendo 25%”.

De acuerdo a expertos del sector, una de las alternativas del Gobierno consistiría en ‘romper’ la escalera diseñada por Aranguren que llevaría el precio del gas en boca de pozo pagado a las empresas productoras de US$ 4,68 -el millón de BTU-, a US$ 6,38 para octubre del año que viene. El esquema diseñado por el ex ministro, como rige hasta hoy, significa brindar a las firmas tres aumentos de 10% en dólares en los próximos catorce meses. Justo en un período en el que Argentina atravesará por una licuación de los salarios en dólares.

Fernando Navajas, economista jefe de Fiel y experto en temas de energía, bautizó este dilema ante el que se encuentra Macri como “estructuras tarifarias bajo stress”. Fue en un trabajo suyo diez años atrás. La idea es que un gobierno utiliza en tiempos de crisis económicas las tarifas públicas como variable para amortiguar la caída del poder adquisitivo de la población, “generando problemas a mediano plazo en cuanto al financiamiento del sector e inversiones ”.

Tal vez por ello mismo, la pregunta que se hacían esta semana muchos inversores institucionales, y que esperan transmitirle a Nicolás Dujovne en persona en un road show que encararía por EE.UU. y Europa, es si las modificaciones al esquema tarifario no constituyen un retorno a las políticas intervencionistas del kirchnerismo, básicamente, evocar a una época de ruptura de contratos. Los bonos argentinos se hundieron la semana pasada. ¿Cómo hacer para explicar esa modificación? “Diciendo que se cambiará el cronograma con una fórmula superadora, que implique dejar el precio del gas en boca de pozo en US$ 4 pero no indexar más la economía”, reflexiona Navajas.

La indexación es una amenaza cierta en medio de la actual incertidumbre cambiaria, reconocen dentro del Gobierno. ¿Qué anclas hay para moderar las expectativas inflacionarias? El Ejecutivo rompió acaso la que había construido Federico Sturzenegger, rezan los críticos del 28-D. El panorama se agravó más aún con la reversión de los flujos de capitales a los emergentes desde abril, tal como señala esta semana el informe sobre perspectivas económicas mundiales 2018 del Banco de Basilea. La Argentina y Turquía fueron las economías más heridas.

¿Qué otra herramienta utilizará el Gobierno para contener los precios? Salarios y tarifas.

Un hombre clave para esta agenda de Dujovne es Nicolás Gadano, jefe de la Unidad de Coordinación General de Hacienda y Finanzas. Autor de Historia del Petróleo en la Argentina, benchmark de la literatura especializada, este economista combina dos atributos clave para la etapa que viene: experto en finanzas públicas y del sector energético.

Para explicarlo de algún modo, el desafío que enfrenta Hacienda y Finanzas consiste en encontrar qué estrategia maximiza la imagen del Gobierno de acá a las elecciones. ¿Seguir bajando subsidios como venía haciéndolo, respetando la ‘escalera de Aranguren’ y dando señales a la inversión a costa de tolerar una inflación mayor? ¿O demorar la quita de los subsidios, explicar a las firmas que las circunstancias económicas cambiaron, moderando así el aumento de la inflación y la caída del salario?

Si la opción última es la escogida, explican cerca de Dujovne, el acuerdo con el FMI prevé implementar cambios para compensar el costo fiscal y conseguir recursos extras en tren de no comprometer la meta del déficit. “Rompan la ‘escalera de Aranguren’ pero no toquen el precio del gas en Vaca Muerta”, se le escuchó decir por estas horas al Presidente y CEO del brazo petrolero de uno de los grupos económicos más importantes del país que opera hoy en Neuquén, publicó Clarín.

La crisis que llevó el dólar a $30 obligó a Macri a tomar decisiones. Una, la velocidad del ajuste fiscal. La otra, la coordinación de un equipo económico atomizado en diferentes áreas, lo que Miguel Angel Broda definió como “22 ravioles de Mckinsey”. “La persona que hablará con las compañías del sector será Javier Iguacel”, explican en Hacienda y Finanzas sobre el reparto de roles que vienen. “El foco de Dujovne estará en la política tarifaria y evaluar su impacto sobre la economía, inversiones y salarios”.

Así entonces, la lógica de la macroeconomía se impondría sobre la de la ‘micro’ sectorial y el diseño de las tarifas. Bajo la gestión Aranguren había sido al revés, sugieren expertos. Navajas justificaría este cambio porque la Argentina luce expuesta a vaivenes globales que no dejan ver, por ahora, dónde ‘terminará’ el tipo de cambio a fin de año. El informe del BIS de esta semana alerta sobre una desaceleración global mayor en los próximos meses por culpa de un empeoramiento en las condiciones de liquidez sobre los mercados emergentes y una escalada de las tensiones comerciales entre EE.UU. y China. Esto último, algo que podrá comprobarlo el propio Dujovne en dos semanas cuando sea anfitrión en Buenos Aires de la próxima reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Banco Centrales del G-20.