Inglaterra apagó el sueño de Suecia

Futbol 07 de julio de 2018
El empeño de Suecia duró poco y fue superado por la mejor estructura de Inglaterra, que se impuso 2 a 0.
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Inglaterra llega a semifinales dejando impresiones encontradas: tiene orden y virtudes definidas, pero ha encontrado el “lado soleado” del cuadro. Ese que un aficionado español no puede ver ahora sin tirarse histéricamente de los pelos más cortos.

Suecia tiene la virtud de no cambiar ni afectar especiales emociones. Contra Inglaterra quizás se pasó de idiosincrasia. Admite todo los tópicos sobre frialdad, mecanismos simples de IKEA y ataraxia escandinava.

Su invariable 4-4-2 lo convierte en un equipo casi asiático, difícil de perfilar. Inglaterra salió con el once esperado y el chaleco de jugador de billar de Southgate. Todo en orden.

Los primeros minutos fueron algo extraños. Aburridos, poco vibrantes y con una falsa impresión de iniciativa sueca aunque la pelota fuera predominantemente inglesa. Claesson chutó de lejos y ya no se vio mucho más en Suecia salvo disciplina táctica.

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Todos los Bergs de Suecia formaban un gran «fatsberg» londinense que obstaculizaba a Inglaterra, que despertó alrededor del minuto 19. Empezó a pisar el campo contrario con la subida de los laterales. Fue Trippier el primer explorador de la tundra rubia.

Dele Alli y Lingard aun decepcionaban porque no daban ninguna vida inteligente. Había conatos de Young por la izquierda y un progresivo subir las líneas. Dele Alli ya distribuía de matute algún balón hacia las bandas. Así llegó el saque de esquina en el 30. El aficionado avisado ya sabía que lo que tuviese que llegar saldría de un balón parado. Lo sacó Young y Maguire, cual primo feo de Rupert Everett, llegó imponente a la corona del área; el remate lo dirigió abajo, ladeado. Un golazo que parecía producto de un método, sin embargo. Inglaterra daba sensación de serenidad y confianza en su juego, mientras que Suecia no transmitió ninguna alteración psicológica. Permaneció invariable. Nada que ver con la ansiedad de los brasileños ayer.

Inglaterra no subió tampoco su juego. Asentada en la categoría de sus centrales, los laterales se hacían conservadores y del juego tory de Southgate despuntaba solo la velocidad versisuelta de Sterling arriba. Le fueron llegando balones que desperdició. En el 45, sobre todo, se quedó mano a mano con Olsen sin saber qué hacer. Hubiese sentenciado un partido que hasta el descanso Inglaterra jugó muy cómoda.

Suecia decidió cambiar las cosas al volver del vestuario. Salió a por el partido ya un poco tarde. Berg tuvo un remate de cabeza que exigió la primera gran parada de Pickford (minuto 46). Suecia se mostró más animosa sin que esa disposición se tradujera necesariamente en algo futbolístico.

El partido era septentrional y de nivel mediano. Algo para fans del Aston Vila. No era un fútbol universal como el del Brasil-Bélgica. Era un partido con estricta localización geográfica. Algo para ver solo en ciertos pubs e incluso de soslayo.

El empeño de Suecia duró poco y fue superado por la mejor estructura de Inglaterra. Abre siempre las bandas y se escalona bien. Hasta en cuatro niveles, a veces más: los centrales, Henderson, Lingard, el lateral de turno, Kane y aun Sterling al final.

Lingard apareció insistentemente en esos minutos, chutó varias veces y de él salió el pase al segundo palo para que Dele Alli rematara el 0-2. Por si fuera poco, Pickford volvió a salvar a Inglaterra tras una gran jugada de Claesson, quizás el mejor sueco.

Pickford tiene algo de héroe nacional, es intenso y vibrante y detiene con estiradas y reflejos que contagian. Cuando no aparece Kane es Pickford la figura.

Andersson miró al banquillo y agotó existencias, sacó a Olsson y Guidetti (se fue Forsberg, decepcionante), aunque Inglaterra siguió creando una inquietud constante en el balón parado y además a la contra. Sin embargo, apenas se vio a Kane.

En el 71, Guidetti le dejó un peligroso balón a Berg. Fue la gran ocasión sueca y con ella se acabó el partido. Llegaron luego los cambios, las felicitaciones inglesas y los lamentos suecos, que trataron de combatir muy tarde y con un mustio orden a un equipo superior.

Inglaterra llega a las semifinales por primera vez desde Italia 90. Este equipo es distinto. Menos brillante pero casi casi cerebral, bien construido desde atrás.