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Las confesiones de Mariano Werner tras ser bicampeón de TC: por qué no se siente ídolo y la “ayuda celestial” que recibió

Deportes 07 de diciembre de 2021
El piloto de Ford, que se coronó en tiempos de pandemia. Su fe y las visitas a la Difunta Correa antes de sus consagraciones. Los consejos vigentes de su hermano, que murió en 2007
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El día después de la vorágine por la definición en el Turismo Carretera donde logró su segundo título en fila, Mariano Werner analizó más tranquilo su nueva conquista en diálogo con Infobae. El piloto de Ford se consagró en una jornada en la que tuvo alternativas complicadas desde su serie hasta la final, en la que le alcanzó el noveno puesto, aunque en un momento estuvo cerca de perder la corona cuando su principal rival, Mauricio Lambiris, merodeó el triunfo en la carrera.

Este lunes el entrerriano de 32 años fue recibido como un héroe en su Paraná natal con la clásica caravana, en la que el campeón se subió al camión de bomberos y fue saludado por sus vecinos. Además, como un fiel creyente, visitó la catedral local y agradeció por un nuevo título en el que, según explicará en esta entrevista, tuvo ayuda celestial para plasmar su segundo campeonato en tiempos de pandemia.

 
-¿Por qué sos bicampeón de TC?

-Encontré un grupo humano increíble de trabajo, que son mis cinco mecánicos con quienes laburo desde hace unos cinco años. También vi la forma de trabajo de Agustín Canapino, que cuando ganó tres títulos seguidos algunos decían “el auto está perreado” (N. de la R: en la jerga es cuando un coche está fuera de reglamento), en lugar de ver el esfuerzo que hizo él y su gente para conseguirlo. Entonces me di cuenta de que debía tener un equipo propio, más allá de que contamos con la asistencia del Gurí Martínez (Omar). Si bien no pude tener la exclusividad del motorista, en mi caso es más o menos lo mismo por la entrega de Rody Agut y su gente para entregarme el mejor motor.

-¿Te sentís un ídolo de Ford?

-No porque nunca lo pienso. Lo hago porque me gusta lo que hago, por amor al deporte, abajo y arriba del auto. El nombre te lo van dando los resultados, tu forma de ser y cómo te comportás en la pista. Por ejemplo, el toque con Matías Rossi en la definición de 2016 (Rossi perdió el título), me sirvió para aprender. Tampoco nunca me puse una cruz brava porque en esa maniobra fui para ganar lo mío y el tiempo ayuda a entender las cosas. Ya está, pedí perdón y aparte cumplí con la sanción que me dieron al año siguiente (seis carreras afuera en 2017).

-Con los altos costos que tiene la categoría (1,5 millón de pesos por carrera) ¿cómo hiciste para seguir corriendo durante dos años en pandemia?

-Gracias a todo el grupo de sponsors que tuve este tiempo. El año pasado tuve la ayuda de Marcelo Occhionero (el dueño del equipo con el que se consagró en 2020). Este año, el grupo de sponsors que me sigue dando una mano y que en realidad son amigos porque me acompañan desde mis inicios. También los voy a ver en la semana, a la vieja usanza, uno por uno, y les cuento en primera persona qué paso en cada carrera. Me parece que ese trato humano vale más que mandarles un comunicado de prensa.

Recibido en Paraná y celebrando arriba del camión de bomberos (Prensa ACTC)

-¿Perdiste algún ser querido en estos dos años por el COVID-19?

-No directamente, pero obviamente me puso igual de triste la gente allegada. En el automovilismo a todo nos tocó lo de Alberto Canapino, o de algunos periodistas y conocidos que se fueron por este tema. También pienso que, si mucha gente se hubiera cuidado más, cuántos se habrían salvado. Cada uno tiene la forma de vivirlo, no la juzgo. Espero que se pueda vacunar a la mayor cantidad de gente posible y que todos puedan tener las tres dosis.

En los últimos días de 2020, Werner se quedó sin auto ya que el equipo donde corría, el Memo Corse, quiso a otro motorista, según le explicó Occhionero a la revista SoloTC, y Werner quiso seguir con Agut. Se dio el particular caso de que el piloto campeón del TC quedó a la deriva y volvió a trabajar con la escudería del Gurí Martínez, bicampeón del TC (2004/2015) y de gran experiencia en la atención de autos.

En la temporada su Ford Falcon funcionó muy bien y le permitió ganar cuatro finales y siete series, sin perjuicio de los 60 kilos de lastre que llegó a cargar en su auto por las victorias (N de la R: 20 kilos por triunfo en la etapa regular, 10 kg. en caso de repetir y mismo sistema en la Copa de Oro).

Mariano ganó la etapa regular, que fueron las primeras diez fechas, tras las cuales los doce primeros del campeonato clasificaron para la Copa de Oro, un mini torneo final de cinco fechas donde el que más puntos suma es el campeón. Es un sistema de definición que se usa desde 2008 con el objetivo de que haya lucha por el título hasta la última fecha. En el cierre corrido en el Autódromo El Villicum de Albardón, en San Juan, estuvo complicado desde la mañana y luego en la final por algunos toques.

-Dijiste que el toque de Josito Di Palma en la serie fue a propósito ¿por qué habría querido perjudicarte?

-Evalúo la consecuencia de cómo lo hizo, también cosas en el año, nunca me gusta estar mirando el auto de los otros. Nos conocemos todos… Cada uno tiene la forma de defender su posición como quiera, pero si hubiera sido de alguna forma correcta, no habría tenido problemas, y en este caso no lo fue. Me dañó la trompa y por suerte no se rompió nada del motor. Podría haber sido peor.

-¿Pensaste que la perdías en algún momento, en la serie o en la final?

-Cuando pasó lo de la serie miraba si podía llegar y que no se me haya volado la trompa y poder correr de la forma en como estaba. En la final al ver que Lambiris largó desde la pole positions (mejor lugar de partida) sabía que no dependía solo de mí e iba a ser complicado, más cuando tuve el toque con Agustín (Canapino) y perdí algunas posiciones.

-¿Cómo hiciste para que el siga siendo competitivo con 60 kilos de lastre?

-El conjunto del equipo, los mecánicos, el estar permanentemente arriba del auto. El estar encima, muy metido, te lleva a buscar los más mínimos detalles en el coche y esos detalles después te definen un título. También aprovechamos mucho la prueba aerodinámica que tuvimos para seguir corrigiendo cosas en el auto.

.¿Seguís con su equipo en 2022?

-No lo sé. Me tomaré esta semana. Tengo mi gente, mis herramientas, mi semi (motorhome). Tal vez es complejo porque el Gurí quiere hacer cuatro autos entre TC y TC Pista y cuatro camionetas de la TC Pick Up y me dijo que no sabía si va a tener lugar.

En noviembre de 2007 perdió a su hermano mayor, Gabriel, ex piloto, quien falleció cuando le reventó una cubierta en una carrera. Ya retirado de las pistas también fue jefe de equipo y fue en una categoría zonal llamada Fórmula Renault Plus. Con apenas 18 años, Mariano debió hacerse cargo de su equipo junto a la ayuda de su padre, José, y de sus hermanas que también le dieron una mano.

-Desde que murió Gabriel ¿qué fue lo más duro que te tocó siendo dueño de equipo?

-No tener esa palabra y el apoyo explicación que teníamos. Por ahí me faltó eso y duele no tenerlo. Pero siempre está presente con los últimos consejos que me dio y desde arriba me ayudó, porque me acordé de algunas cosas que me dijo sobre cómo debía correr y tuvo razón.

-¿Por ejemplo?

-Que no especule con no ganar para evitar cargar kilos en el auto. Esos consejos fueron como mensajes que él me mandó y me fue bien. Que vaya siempre a fondo y que gane. Pero no solo por la gloria, sino por los sponsors que te dan una mano. No sirve ir el lunes al comercio del sponsor y explicarle la estrategia de por qué no gane, ellos necesitan ver su producto, su marca en primer plano en la televisión y gracias a esa actitud son los mismos que hoy me siguen acompañando en medio de esta crisis económica.

-El automovilismo en la mayoría de los casos es ingrato ¿cuán es la motivación si sabés que no tenés un auto para pelear adelante?

-Tratando de ver los errores, equipos, la mejor gente. Acá hay gente que se te une por los logros y hay que buscar los mejores conjuntos. Cuando no tenés el mejor auto tenés que generar la motivación. A mí me ayudó mucho el haber sido mecánico y aprender cómo atender el auto. Es clave mantener unido al grupo y eso ayuda mucho para trabajar en un buen clima.

Mariano con todos los integrantes de su equipo (Prensa ACTC)

-¿Sos amigo de otro piloto?

-No, porque después de la muerte de mi hermano me di cuenta de que la amistad es una palabra muy grande. Amigos son mis mecánicos. Es muy difícil ser amigo de otro piloto por lo competitivo que es este deporte. Sí tengo buena relación con algunos, pero amigo es algo muy fuerte para mí.

-¿No debería haber un gremio de pilotos que se involucre en la seguridad y otros aspectos como pagos de premios?

-Es muy difícil porque es un ambiente muy individualista y cada vez que se formó algo no perduró. Siempre nos sostuvimos de forma individual gracias a buscar el mejor equipo posible y el auto más rápido.

-Sos muy creyente, ¿vas a cumplir con alguna promesa por este nuevo título?

-Soy creyente, pero no practicante porque es muy difícil ir a misa, ya que los fines de semana no estoy por las carreras. Pero en la semana me gusta ir a la catedral de Paraná porque es una forma de agradecer porque practicamos un deporte de alto riesgo. También, por ejemplo, cuando estuve en San Juan me dijeron que fuera a La Difunta Correa, que me dio una gran mano porque los dos campeonatos del TC los conseguí allá. Acá tengo amistades en la Iglesia y uno es cura, el padre Claudio. Tenemos una linda relación. Aún no llevé el coche para bendecirlo, pero bueno, la ayuda estuvo. El domingo, después de lo que pasó con los toques en la serie y en la final, que haya podido seguir en carrera algunos lo tomarán como una situación de competencia y otros, como yo, como una ayuda celestial.

-¿En qué te cambió la vida familiar?

-En cómo disfrutar la vida. Por ahí antes mi vida era ciento por ciento de automovilismo. El hecho de ser padre me alejó un poco del taller y me hizo crecer, de tener que levantarte todos los días por tu familia y para poder tener el equipo y auto más competitivo. Si bien tengo nenes chicos, quiero que vean cómo es el esfuerzo de uno y es una forma en la que también yo fui educado por mi familia.

Werner también corre en la Clase 3 de Turismo Nacional, donde fue campeón en 2017, pero este año no pudo pelear por la corona. Además, hace dos temporadas que no corre en el Súper TC 2000, donde debutó en autos con techo en 2007, supo ser piloto oficial y también fue ganador. Por último, se refirió a la Fórmula Renault, la denominada “Categoría Escuela”, que forma pilotos desde 1963 y donde Mariano fue bicampeón en 2006 y 2007. En el primero de esos años la especialidad supo tener más de 50 autos y hoy no llega a 20.

-¿Qué te faltó para pelear por el título en el Turismo Nacional este año?

-Un poco de regularidad. Un poco de suerte de estar en el momento indicado con la marca correcta. Pero lo bueno es que estamos mejor preparados para poder encarar 2022.

-¿Por qué no corrés en el Súper TC 2000?

-La veo difícil. Hoy hay dos marcas o tres con posibilidades de pelear y hay pocas butacas. En su momento no fui cuidado como me merecía o como fueron cuidados otros pilotos.

-¿Quién no te cuido?

-La categoría, que no tiene un presidente o alguien que luche. Hay un montón de gente que le aporta, pero no tiene un mandato fuerte.

-Hoy la Fórmula Renault pasa también un delicado momento ¿qué sentís al verla así?

-La vuelta de los chasis Crespi (autos más económicos que fueron prohibidos en 2007) es un manotazo de ahogado. No hay gestión. Lo mismo que le pasa al Súper TC 2000. En su momento Tulio Crespi (constructor de autos de carrera) fue castigado por algunos dirigentes que hoy no están y porque quisieron ayudar a otro proveedor. Hoy la categoría no tiene rumbo.

-Por último, ¿qué es ser campeón de TC? ¿En qué te cambió?

-En lo personal no me cambió en nada. En lo profesional, es único. Por ahí uno no se da cuenta lo que es el TC y lo reconocido que empieza a ser uno. Por ejemplo, fui invitado a programas que no son deportivos o si lo son no hablan específicamente del automovilismo. Antes era conocido solo en nuestro ambiente, pero desde el año pasado es que como que uno trascendió.

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