Walter, un carnicero entrerriano de la ciudad de Gualeguay, tuvo que recurrir a una medida extrema, y con una pizca de picardía, ante los exorbitantes costos eléctricos que afronta su local. Empezó a iluminarse con linternas para ahorrar en luz, luego de que le llegó una factura de casi un millón de pesos.
























