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El profe René: estuvo tres veces al borde de la muerte, le ganó la batalla al coronavirus y hoy es testimonio de recuperación

Entre Rios 30 de junio de 2020 Por Estacion Plus Crespo
Aferrado a la vida, René Smith habló con Estación Plus Crespo. Buenas prácticas médicas, fe y fortaleza fueron pilares de su tratamiento. A sus 74 años atravesó instancias críticas, pero hoy se focaliza en su pasión: volver a dar clases a los universitarios.
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La pandemia, como todo factor que ubica al ser humano en la estrecha cornisa entre la vida y la muerte, deja en quienes la superan, un interesante testimonio de vida. René Smith, "el Profe", de Libertador San Martín, fue dado de alta en los primeros días de junio y desde entonces transita su recuperación plena.

Jubilado, pero aún vinculado a la docencia de la Universidad Adventista del Plata, en diálogo con FM Estación Plus Crespo contó su conmovedora experiencia, cuyo origen fue precisamente en el marco del desarrollo de su profesión: "Yo estuve unos cuantos meses dando clases en Austria, como docente invitado. A mi regreso hice escala en Madrid y luego aquí en Retiro. No sé exactamente dónde me encontré con el virus, pero a los dos días de haber vuelto, ya sentía síntomas similares a los que habían descripto para el coronavirus. Demoré unos días en consultar, porque estaba inseguro si era un cuadro de enfermedad. En verdad, no le di importancia. En términos generales soy una persona muy fuerte, muy saludable y no le di la trascendencia que después tendría. Me preocupó la fiebre y una especie de malestar, no era un cuadro fuerte como una gripe que te tira a la cama, pero estaba indeciso y por eso fui al Sanatorio a hacer la consulta. Inmediatamente quedé internado en el Sanatorio. Me hicieron el hisopado, para lo cual introducen en la garganta y en la nariz un algodoncito, que recoge las secreciones y esa muestra es la que enviaron a Buenos Aires a analizar. Dio positivo. Me pareció raro al principio, pero lo acepté. Finalmente, fueron 73 días de internación. Ante la invasión de este virus en el organismo, no es fácil mantener con vida a una persona de 74 años. Si Dios no hubiese estado al frente, yo hoy no estaría hablando".

René fue el primer caso de coronavirus en el departamento Diamante y se ubica entre los más incipientes que registra la historia epidemiológica de la provincia, dada su confirmación entre las primeras semanas del inicial Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio -Fase 1-. La gravedad que revistió su estado de salud hicieron que al momento de su recuperación, se convierta en un paciente emblemático. Al respecto, relató: "Me pasaron a un coma inducido, para poder tratar el virus y eliminarlo. Demoró 38 días en ser eliminado de mi cuerpo, cuestión bastante anormal, porque habitualmente en 16 ó 17 días ya se elimina totalmente. Al menos en tres ocasiones estuve al borde de la muerte. Gracias a Dios eso se superó. Tuve varios episodios de irregularidad en el corazón, escasez de oxígeno respiraba mal y muy poco. Fue necesario que me hicieran una máscara especial, para poder captar oxígeno y que pudiera respirar. Aún así era insuficiente y me hicieron una traqueotomía. Así finalmente fui recuperándome. En ocasiones me llevaron a un respirador artificial, porque los músculos que activan la respiración estaban ya sin fuerza. Estuve un par de veces así, para reactivar la respiración, hasta poder hacerlo por cuenta propia. Fue realmente largo. Los médicos trabajaron en una forma impresionante. No tengo palabras de agradecimiento para ellos, para cada uno de los que estuvieron vinculados al caso y para aquellos que rezaron para que me pudiera restablecer".

"Cuando salí del estado de coma, entre sueños y realidades, no podía distinguir que era lo que en verdad pasaba, pero quería irme", recordó el educador, como uno de los momentos fuertes que emocionalmente atravesó. Y agregó: "Empecé a estar muy inquieto, a desesperarme y la llamaron a mi hija de Paraná, para que me acompañara. Eso me dio mucha calma. Ella me habló muy suave y me comentó lo que me había pasado. Ahí recuperé un poco la conciencia de los episodios que habían transcurrido". En esa línea de pensamiento y desde el punto de visto biológico de la enfermedad, René explicó: "Es probable que la falta de oxigenación en sangre es lo que más impacta en el sentir del paciente. Es un desorden fisiológico generalizado. No tenía conciencia de nada. Pero aún así, la falta de oxigeno era una lucha muy fuerte. No me llegaba suficiente oxígeno, de modo que estaba prácticamente en el límite de la vida. Ocurrió en tres ocasiones. Entre los médicos y mis hijos me reconstruyeron mi historia después". 

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René Smith nació en General Ramírez. Vivió sus tres primeros años en La Pampa y regresó. El resto de su infancia y adolescencia transcurrió en Viale. De joven, llegó a Libertador San Martín para estudiar y allí se radicó definitivamente. "Desde 1980 estoy en la docencia universitaria, cerrando mi ciclo vital", cuenta con orgullo y denotando el afecto a su profesión, que lo define en su comunidad. Ese proyecto de vida hecho realidad y el reconocimiento de quienes lo conocen, le permiten focalizarse en su recuperación. Acerca de esta última etapa de esfuerzos, el Profe Smith señaló: "Pensé que iba a salid del Sanatorio caminando, pero estuve lejos de eso. Tantos días en cama de terapia intensiva y después en sala común, han hecho que los músculos estén muy muy débiles. Al principio no podía mover absolutamente nada. Ahora estoy con tratamiento kinesiológico y estoy recuperando lentamente el movimiento. Gracias a Dios, con ayuda ya puedo caminar un poco. Voy a recuperarme y espero pronto poder volver a dar clases, porque esa fue siempre mi pasión", afirmó entusiasmado.

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El coronavirus se instaló a nivel mundial como la infección que pone a prueba la solidaridad y el compromiso con el otro, aún cuando ese otro ser sea un desconocido. El profesor universitario, que afrontó la enfermedad cuando para el sistema de salud de todo el país era una incógnita o un misterio aún mayor, ya dio muestras de solidaridad al recuperarse: "No se me aplicó el tratamiento de plasma, porque no había pacientes anteriores a mí, de manera que no había para colocarme. Sí fui donante. Los sobrantes de mi plasma quedaron en manos del Sanatorio y de la Universidad Nacional del Litoral, que están trabajando en forma paralela sobre este tipo de prácticas".

Superar el coronavirus es un desafío personal y hasta social en las pequeñas comunidades, cuestión que le adiciona un obstáculo a la propia enfermedad. "Tuve un momento desagradable", dijo René y se explayó: "Cuando ingresé al país, me mantuve en casa encerrado cumpliendo la cuarentena y lo que necesitaba de la farmacia, me lo traían a casa. De modo que no estuve en contacto con la comunidad. Sin embargo, alguien me denunció diciendo que yo había estado en la farmacia en persona, haciendo una compra. No sé si fue malintencionado o quizás me confundieron con otra persona, pero se radicó la denuncia en la Policía y de allí pasó a la Municipalidad. Al comienzo de mi caso sospechoso hubo comentarios, pero no le di mayor importancia y después ya la gravedad de mi cuadro me hizo desconocerlo por completo. Es difícil, pero prefiero dejarlo de lado y quedarme con que cuando me recuperé, abrí mi Whatsapp y había más de mil mensajes que estaban apoyándome, me escribieron desde dentro y fuera del país. Fue una cosa muy impresionante. Me sentí muy acompañado en todo el proceso". 

Vivir para decirlo. Afrontarlo para contarlo. René Smith no es un mero opinador de la realidad sanitaria que mantiene atentos a todos, sino que es un hombre que que da testimonio desde la experiencia. Con el respaldo que le otorga la circunstancia que debió superar, el profesor manifestó: "Que nadie tome el coronavirus en forma liviana. Yo nunca pensé que a mí me iba a tocar, porque siempre me sentí muy fuerte. Tampoco sé dónde me agarró el virus, porque andaba con barbijo y tomaba todas las precauciones. Aún así, le digo a la comunidad que no desprecien ninguna medida de seguridad que se está indicando en estos momentos. Algunas parecen arbitrariedades, pero es necesario cumplirlas".

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"Cuando la capacidad humana llega a su final, Dios todavía tiene un recurso", dijo el profesor de Libertador San Martín. Buenas prácticas médicas, fe y fortaleza fueron pilares de su tratamiento, rodeado del afecto de sus seres queridos. A quienes protagonizaron esos sustentos, René les dejó sentidas palabras: "Mi expresión de gratitud a toda la gente -del país y del exterior-, que estuvieron junto a mí en este período. Agradezco a todos los que oraron, pidiendo a Dios por la continuidad de mi vida y mi restablecimiento. El Sanatorio se ha portado de manera maravillosa, cuando ya no sabían qué hacer con mi cuadro, consultaron a otros lugares para ver qué más hacer e hicieron todo. Soy creyente firme en que Dios dirige la vida de las personas y ha sido también mi caso", concluyó.

Estacion Plus Crespo

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