Destituyen a Juez de Paz entrerriano por violencia de género laboral, maltrato y hostigamiento a su personal

Judiciales 03 de mayo de 2021
Una secretaria y una escribiente lo habían denunciado por episodios de exabruptos en público, órdenes y contraórdenes, descalificaciones personales e insinuaciones. El Jurado de Enjuiciamiento tomó la medida más drástica.
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El Jurado de Enjuiciamiento destituyó al Juez de Paz de Gualeguay, Sebastián Salem. Reunidos en Acuerdo General, los integrantes resolvieron este lunes -por mayoría-, destituir al magistrado judicial.

Salem, fue denunciado por el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos (STJ), a partir de la presentación realizada por la secretaria Deolinda Sabina Almada y por la escribiente María Carolina Almeida, ambas de dicho Juzgado de Paz, por violencia de género laboral, maltrato y hostigamiento.  

El Jurado de Enjuiciamiento fue presidido por el senador provincial Armando Gay, el vocal del STJ Daniel Omar Carubia, la vocal de la Cámara de Casación Penal de Paraná, Marcela Davite, el vocal de la Cámara Tercera Sala II, Guillermo Bonabotta; el diputado provincial Gustavo Zavallo, y por el Colegio de la Abogacía, Luis María Campos y Sonia Rondoni.

Por el Ministerio Público Fiscal participó el procurador general Jorge Amilcar García y el defensor técnico de Salem fue el abogado Ladislao Uzín Olleros. 

Las audiencias del juicio se desarrollaron desde el 15 al 18 de marzo pasado en el Salón de Actos del STJ, y en virtud de la declaración de la pandemia COVID-19 y las medidas de distanciamiento social vigentes, fueron transmitidas en vivo y en directo por el Canal de YouTube del Servicio de Información y Comunicación del STJ. 

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FM Estación Plus Crespo accedió a la sentencia que como hecho formulado señala el planteo de la Secretaria, quien manifestó que "lejos de intentar conformar un equipo de trabajo, se dedicó a enrostrarle su condición y
poder como juez, expresándose hacia su persona de manera desafortunada y claramente descalificadora;  tampoco se privó de comentarios a su condición de mujer o a su apariencia física delante de empleados y profesionales, gritarle y pedirle disculpas recordándole que: “…después de todo si no te gusta bien, yo soy el Juez y hago lo que quiero”. En ese marco de abuso de poder, el Juez comenzó a perseguir al ordenanza del juzgado, Sr. José Luis González, ordenando que esté presente en el juzgado de 7 a 13 y que realice tareas de
escribiente; y luego, ante la negativa del Sr. González, le exigió que lo sancione, negándose por no compartir dicha medida, ante lo cual, el Juez la amenazó con sancionarla a ella también". 

Por su parte, la escribiente titular dio a conocer "exabruptos del Juez hacia su persona en público, la falta de idoneidad para el cargo que detenta manifestada en órdenes y contraórdenes, incluso delante del público y de los profesionales que concurren al Juzgado". Ello derivó en graves cuadros psicológicos e incluso un derrame ocular.

El Informe de la Comisión de Personal del STJ confirmó que "los hechos y circunstancias aportados por la
entrevistada serían compatibles con una configuración de violencia de género en su ambiente laboral, especialmente violencia psicológica y simbólica, pero también, indirectamente, como violencia económica, en tanto estaría en juego su puesto de trabajo, con marcado desequilibrio de poder".

En medio de esto, el Juez había impulsado escritos administrativos para impedir la designación definitiva de la Secretaria que había ganado el concurso, por lo que ella dió intervención al organismo judicial de Violencia hacia la Mujer.

La Secretaria Almada expresó durante el proceso, que "el juez se limitaba a hacer sentencias y ella
y la escribiente las providencias, pero que toda la actividad que realizaba el juez debía ser revisada por ella y por la escribiente porque contenía errores. Se refirió a situaciones particulares que ocurrieron en el juzgado, en relación a la tramitación de algunas causas y al hallazgo de expedientes que no estaban ingresados en el sistema y otros tantos que no se encontraban en el juzgado pese a estar en el registro informático y que sorpresivamente aparecieron en el despacho del Dr. Salem, sin constancia del ingreso o egreso de la mesa de entradas". Asimismo, aludió a que al regresar de su licencia por el estrés que le causó el hostigamiento, Salem había cambiado las claves, complicándole el acceso a los expedientes para poder desempeñarse.

La mujer contó "me ponía en ridículo al frente de los empleados y de los profesionales: 'aquí llegó la Dra. Almada con su nuevo librito' -a lo que aclaró que el nuevo librito era el Código Procesal-. En otras oportunidades la llamaba a su despacho y en presencia de los profesionales hacía comentarios tales como 'vio que linda que está mi secretaria'." En torno a este último comentario, la sentencia revela que "Salem pretendía que fuera a trabajar a la tarde a pesar de que no era necesario, porque ella ingresaba al Juzgado antes de las seis de la
mañana y se retiraba sin dejar nada pendiente. Que si hubiese sido necesario ir a la tarde lo hubiera hecho, pero no sabe para qué quería que fuera a ese horario".

Asimismo, se conoció que "en la distribución de tareas había un exceso de delegación de funciones, que las resoluciones erróneas de Salem no se apelaban ni se recurrían porque con la escribiente las corregía".   

La escribiente Almeida se expresó en términos similares, precisando que "Salem sólo dictaba sentencias y
regula honorarios. Aclaró que se trata de un trabajo muy sencillo, pero que todo lo que hacía el Dr. Salem “rebota” en la mesa de entradas, había muchas quejas por parte de los profesionales, ya que Salem se limitaba a copiar y pegar, y todo lo que hacía tenía que ser revisado y corregido".

La trabajadora judicial señaló que cuando cursó su embarazo hasta temió comunicarle de su estado. En otro orden, acotó que "se encerraba en su despacho", dificultando la comunicación y el funcionamiento, y agregó: "había decidido firmar sólo hasta las diez de la mañana, él había organizado la tarea de esa manera, lo que en muchas oportunidades generaba inconvenientes a las personas que venían a hacer los trámites voluntarios".

El ordenanza, José Luis Gónzalez, fue otro testigo clave, quien recordó haber encontrado "arriba de la heladera más de cincuenta expedientes que, por comentarios de la secretaria y la escribiente, no estaban en el sistema". El clima de trabajo no habría sido tan agobiante para Gónzález, que admitió que Salem a él no lo maltrataba "pero sí lo mandaba a hacer muchos trámites personales" y a modo de ejemplo, contó: "En una oportunidad Salem me mandó a la Farmacia Urquiza, a comprar anticonceptivos. Cuando regresé de la farmacia le dije que nunca más me mande a hacer ese tipo de mandados, porque no se los hago ni a mi mujer".

Un cúmulo de prueba documental propia del Juzgado de Paz de Gualeguay y otros espacios de la estructura judicial, informes médicos y auditorías, formaron parte de los elementos analizados a lo largo de 312 carillas de sentencia.

El Jurado de Enjuiciamiento entendió que "se encuentra suficientemente probado el mal desempeño" y llevando un claro mensaje, la sentencia destaca: "Estoy convencido que el buen desempeño no se limita única y exclusivamente a la labor técnica, ni al trato con profesionales del foro o justiciables, sino también la necesaria empatía y respeto por los colaboradores, debiéndose ocupar el rol de un líder positivo, teniendo como premisa el respeto de los derechos fundamentales íntimamente vinculados a la dignidad humana. Sería una grave  contradicción que un órgano encargado de impartir justicia, no vele por mantener la armonía y el equilibro en los recursos humanos que forman parte del mismo".

"Ser juez o jueza, debe ser un honor, y llevarse adelante con suma responsabilidad, y no como atributos que nos permitan mancillar al otro, violentarlo y/o denigrarlo", esboza y en consonancia agrega: "Que el juez sea el responsable del funcionamiento de su juzgado no le otorga un cheque en blanco, no lo autoriza a manejarse en forma discrecional, autoritaria y contrario a derecho..-.....- La violencia laboral, y la falta de perspectiva de género en el trabajo diario es de por sí una conducta que merece el reproche jurídico, atento el amplio espectro normativo vigente, y que todos debemos velar por cumplir". 

La sentencia fue contundente: "Destituir al Sr. Juez de Paz de la ciudad de Gualeguay, Dr. Sebastián Eduardo Salem, en orden a la causal de destitución del art. 15 inc. 9 de la Ley Nº 9283 -texto conf. Ley Nº 9513-". Se impusieron las costas a cargo del magistrado destituido, devolviéndosele las sumas oportunamente embargadas.  

 

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