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Entre Ríos encabeza la dolorosa estadística de suicidios, según el Observatorio de Política Criminal

Argentina ocupa el segundo lugar entre las tasas más altas en la región, después de Uruguay y antes que Chile.
Entre Ríos21 de agosto de 2026
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Se trata de una comparación de datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) que indica que 2025 no solo acumuló la mayor cantidad de muertes por esa causa de los últimos nueve años, sino que ya cuadruplicó en frecuencia los decesos por delitos dolosos y terminó por ubicar a la Argentina en el segundo lugar entre las tasas más altas en la región, después de Uruguay y antes que Chile.

“La realidad de los suicidios en la Argentina navega, lamentablemente, en una situación crítica”, concluyó Ariel Larroude, director del Observatorio de  Política Criminal y autor del informe presentado en la sede de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). De acuerdo con las estadísticas criminales argentinas, 3304 personas murieron por esa causa en 2017 y 5209, el año pasado, lo que el equipo del observatorio lo tradujo en una variación de 8,2 a 11,8 suicidios consumados por cada 100.000 habitantes de cinco años en adelante.

“Estar frente a la tasa nacional de suicidios registrada más alta de la historia argentina, que esta tasa esté cuadruplicando la tasa de homicidios dolosos, que haya jurisdicciones tan comprometidas y que, para este año, tengamos el presupuesto de salud mental más bajo de los últimos años nos da una pauta de que este fenómeno social no está siendo observado”, señaló Larroude a modo de conclusión sobre la información concentrada en las 20 páginas del reporte titulado [Ayuda]Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina.

Los datos surgen del Sistema Nacional de Información Criminal –un registro distinto al de defunciones del sistema sanitario– y de la base pública del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS) que administra el Ministerio de Seguridad de la Nación. Es información que cargan las policías provinciales y las instituciones o fuerzas federales, por ejemplo. En tanto, el Observatorio de Política Criminal es un equipo interdisciplinario de profesionales que, en su mayoría, son abogados. Larroude es, además, director del posgrado en Política Criminal y Delitos Complejos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

La heterogeneidad de esos registros a lo largo del territorio se mantiene en los nueve años relevados: oscilan desde 6,5 (Río Negro) hasta 20,8 (Entre Ríos) suicidios cada 100.000 habitantes. Entre Ríos, San Luis, Salta, Santa Cruz y Catamarca son las cinco jurisdicciones con los valores más altos. Las tasas de un dígito las tienen Río Negro, Neuquén, Corrientes, Ciudad de Buenos Aires, Misiones, Jujuy y Córdoba.

Pero el autor del informe propuso otra lectura de las estadísticas para dar prioridad a medidas de prevención, atención de crisis y refuerzo de redes en la comunidad. Más aun cuando el suicidio desplazó al segundo lugar a los incidentes de tránsito como principal causa de mortalidad en varones y mujeres de entre 15 y 34 años.

“Las tasas permiten comparar poblaciones de distinto tamaño, pero deben leerse junto con los casos absolutos”, argumentó. “En 2025 –continuó–, la provincia de Buenos Aires concentró 1977 hechos, lo que equivale al 38% del total nacional. Le siguieron Santa Fe, con 461 casos; Córdoba, con 371, y Entre Ríos, con 288. En conjunto, estas cuatro jurisdicciones concentraron alrededor de 6 de cada 10 casos del país”.

El análisis también llama la atención a un proceso de “transmutación de la violencia letal” en la población con un crecimiento de la que es autoinfligida, según lo designó el equipo del observatorio tras la comparación de los datos de suicidio con los registros criminales que habitualmente monitorean para sus informes. De acuerdo con la base de datos del SNIC que utilizaron, en 2017 se documentaron 5,2 homicidios dolosos por cada 100.000 habitantes, comparado con 3,6 el año pasado. Esa tendencia se invirtió para los suicidios al punto de estar “casi cuadruplicando la tasa de homicidios dolosos”, sin que eso sea evidencia de que un tipo de violencia está desplazando a la otra, según aclaró el autor.

Sin embargo, consideró que el resultado de la comparación con un delito como es el homicidio habla de “un problema mayúsculo que viene pasando desapercibido en toda su extensión, tanto para la sociedad como para la política”.

De hecho, puso como ejemplo que la tasa provincial más alta de suicidios es de 20,8 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el valor máximo de homicidios dolosos en Rosario asociados con la narcocriminalidad durante una década fue de 24 muertes por cada 100.000 habitantes. También, que la tasa actual de suicidios es más alta que “en otros momentos complejos del país”, al mencionar la crisis socioeconómica de 2001, en la que refirió que se registraron 8,4 suicidios cada 100.000 habitantes.

“El desafío de los próximos años consiste en transformar esta evidencia en una prioridad sostenida de política pública”, planteó Larroude.

Durante la presentación, Guillermo Torremare, presidente de la APDH, explicó que la organización acompañó la presentación del informe por su impronta asociada con los derechos humanos. “Esta alta tasa de suicidios en el país nos está diciendo que hay una falencia del Estado importante: se está retrotrayendo de cumplir con derechos consagrados en la Constitución Nacional y tratados internacionales con rango constitucional [en materia de salud]. Cuando eso sucede, hay una violación a los derechos humanos”, refirió.

En el país, y aun cuando no es un delito, el suicidio se registra en las estadísticas criminales desde la década del 60. Desde el punto de vista sanitario, los intentos de suicidio empezaron a ser de notificación obligatoria dentro del sistema de salud en abril de 2023. Fue cuando las medidas de aislamiento social prolongadas por la pandemia de Covid empezaron a mostrar sus efectos menos deseados en la población, sobre todo en chicos y adolescentes. Al comparar ambos registros, los de los ministerios de Seguridad y de Salud nacionales, los datos varían. Para Larroude, la información del SNIC es “más robusta” por el cotejo policial y judicial al momento de su carga.

“La Argentina padece la crisis de salud mental más grave de su historia. Es de tal magnitud que en 2025 se dio la mayor tasa de suicidios desde que se tiene registro –dijo el autor durante la presentación–. El año pasado, se quitaron la vida 5209 personas. Esto equivale a 14 casos por día o uno cada dos horas. Es muchísima gente que optó por quitarse la vida, lo que es un problema social y de salud pública mayúsculo. Entre los 20 y 34 años, una franja etaria económicamente productiva, es en la que se está viendo un fuerte impacto. ¿Qué está pasando en ese grupo que está optando por quitarse la vida?”. Refirió, también, el aumento de casos en las fuerzas de seguridad y armadas.

Por cada caso fatal, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), además se producen entre 10 y 20 intentos de suicidio. También están las internaciones, consignó La Nación.

“Si bien el suicidio es multicausal, hoy lo agravan no solo la ansiedad y la depresión, sino el alto consumo de sustancias en la sociedad y las deudas. Si empezamos a trabajar como país con prevención desde las escuelas, los colegios y la universidad, entre otras áreas, vamos a poder revertir la tendencia que estamos viendo”, concluyó Larroude.

Señales para estar alerta

Los especialistas recomiendan estar atentos a ciertas señales para ayudar a prevenir:

  • Cambios de humor, irritabilidad, enojo reiterado y sin sentido
  • Tristeza persistente y constante
  • Pensamiento rígido
  • Falta de concentración y/o dificultades graves en la escuela, el colegio, la universidad o el trabajo
  • Alteración del sueño y/o la alimentación (insomnio o hipersomnia, inapetencia o voracidad)
  • Dificultad para resolver problemas habituales
  • Aislamiento y retracción continua
  • Escasa o nula comunicación con los convivientes
  • Desconexión del grupo de pares y sentimientos de ser rechazado
  • Sensación de soledad
  • Ideas o pensamientos extraños
  • Consultas frecuentes por fatiga, dolores múltiples, pesadillas, patologías crónicas y consumos
  • Signos de desculturización en inmigrantes
  • Fantasías de grandiosidad que se alternan con sentimientos de inferioridad
  • Sentimientos de frustración o angustia frente a pequeñas contrariedades
  • Autoexigencia elevada
  • Relación ambivalente con los padres, otros adultos y los amigos
  • Antecedentes de intentos de suicidio
  • Falta de capacidad de autocrítica

Análisis 

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