
Crisis hotelera en Cuba: cadenas internacionales abandonan la isla

Buenos Aires, 8 junio (NA) – Cuba enfrenta una crisis significativa en su sector turístico tras la reciente salida de importantes cadenas hoteleras internacionales que operaban en el país. Esta decisión impacta a decenas de hoteles y agrava la situación de un sector vital para la economía de la isla.
La situación se desencadenó luego de que la administración de Donald Trump estableciera como fecha límite el 5 de junio para que las empresas extranjeras se desvincularan del Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
La presión regulatoria proveniente de Estados Unidos impulsó una reestructuración que afecta directamente a la operación hotelera, en un contexto marcado por una drástica reducción de turistas internacionales y problemas energéticos recurrentes.
La primera señal de este éxodo se dio con la cadena española Iberostar, que a partir del 1° de junio dejó de gestionar y comercializar 12 de los 18 hoteles que operaba en Cuba, incluyendo el Iberostar Selection La Habana, inaugurado este año y reconocido como el edificio más alto del país.
Por su parte, la canadiense Blue Diamond Resorts anunció la suspensión total e inmediata de sus operaciones en la isla. Esta empresa administraba 62 hoteles bajo diversas marcas y era el tercer operador extranjero más grande en términos de habitaciones.
La salida de estas cadenas se suma a la decisión de Meliá Hotels International, la mayor operadora extranjera en Cuba, que anunció el abandono de 15 hoteles adicionales que gestionaba a través de su filial portuguesa Ilha Bela.
Iberostar justificó su decisión como parte de un proceso de adaptación a las normativas internacionales. La compañía mantendrá únicamente seis hoteles operativos en destinos como La Habana, Varadero y Trinidad.
Blue Diamond decidió abandonar completamente el mercado cubano, afectando a marcas como Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance, que habían sido parte de la oferta turística de la isla durante años.
Meliá, por su parte, comunicó el cese inmediato de la operación y comercialización de 15 hoteles, argumentando que la decisión responde a circunstancias externas que escapan a su control y subrayando que muchos de esos establecimientos ya se encontraban cerrados o con operaciones limitadas.
La salida simultánea de estas tres importantes cadenas hoteleras representa uno de los cambios más significativos en la estructura turística cubana en décadas.
La crisis turística en Cuba se encuentra en un momento especialmente complicado. El turismo, una de las principales fuentes de ingresos en divisas del país, no ha logrado recuperar los niveles previos a la pandemia y enfrenta una caída sostenida en la llegada de visitantes.
Entre enero y abril de 2026, se registraron 328.608 turistas internacionales, menos de la mitad de los que llegaron durante el mismo período de 2025. A esto se suman los problemas energéticos, apagones frecuentes y dificultades de abastecimiento que afectan la experiencia de los viajeros.
Desde la Unión de Agencias de Viajes de España han indicado que las ventas hacia Cuba se han vuelto cada vez más complicadas y que muchos turistas están optando por destinos alternativos en el Caribe como Riviera Maya, Punta Cana o Cabo Verde.
Con la retirada de Iberostar, Blue Diamond y Meliá, el mapa hotelero cubano enfrenta una transformación sin precedentes que evidencia el impacto de las sanciones estadounidenses y la profundidad de la crisis económica que atraviesa la isla.





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