
Roberto Mercado presentó en Crespo el libro que ilumina la historia de "Zamba de mi esperanza"
Estación Plus Crespo
Detrás de una de las canciones más populares del cancionero argentino existe una historia tan sorprendente como desconocida. Esa es la premisa de "Zamba de mi esperanza, la que sabemos todos", el libro del músico, folclorista, compositor, investigador, docente y escritor mendocino Roberto Mercado, quien visitó Crespo para compartir una investigación que le demandó más de veinte años.
En declaraciones formuladas a Estación Plus Crespo, Mercado explicó que la llegada a la ciudad fue posible gracias a una gira de presentaciones que inició este año.
"Surgió la posibilidad de andar por el litoral con las presentaciones del libro que vengo desarrollando desde el 31 de enero. Le comenté a Oscar Zaragoza y, generoso como es siempre, inmediatamente hizo los contactos con el municipio, al cual vamos a agradecer, porque tenemos la posibilidad de presentar este libro en Crespo".

La obra comenzó como una simple inquietud personal y terminó convirtiéndose en una profunda investigación histórica.
"En el origen no era pensado para un libro, era producto solamente de la curiosidad personal. Fundamentalmente soy cantor, hago música popular de Cuyo y siempre he tenido esa intención de saber. También hago radio y eso complementa el trabajo de cualquier artista."
Una sorpresa que cambió el rumbo de la investigación
Todo comenzó cuando Mercado recibió un dato que lo dejó sorprendido: el autor de "Zamba de mi esperanza" era mendocino.
"Me llegó una información de que el autor de esta zamba tan emblemática, una de las más cantadas de nuestra música popular, era mendocino. Primero fue la gran sorpresa. Después descubrí que había nacido, vivido y fallecido en San Martín, Mendoza, a apenas ocho kilómetros de donde yo vivo, en Junín. Me pregunté: '¿Cómo puede ser que esté acá a la vuelta y no sepamos esto?'".
Ese descubrimiento ocurrió hace más de veinte años y fue el punto de partida de una investigación que terminó desentrañando una historia mucho más compleja.
Mercado explicó a Estación Plus Crespo que gran parte del desconocimiento surgía porque el verdadero autor utilizó un seudónimo.
"En todos los discos figura firmado por Luis H. Morales. Ese era el seudónimo de este ciudadano de San Martín."
Sin embargo, lo más llamativo apareció cuando comenzó a investigar quién era realmente ese hombre.
"Yo me pregunté: ¿era cantor? No. ¿Era músico? No. ¿Era poeta? No. ¿A qué se dedicaba? Era constructor."
El investigador precisó que además desarrolló importantes obras edilicias en San Martín y también trabajó en la actividad vitivinícola.
"Ahí empecé a tirar de la punta del ovillo y encontré una historia que me fascinó. Sentí que no podía quedar solamente como un conocimiento personal. Hace unos seis o siete años cambié el enfoque de la investigación para convertirla en un libro."
Cómo nació la canción
Durante la entrevista con Estación Plus Crespo, Mercado relató que el autor de la obra era un hombre que disfrutaba reunirse a cantar folklore entre amigos luego de cumplir con su jornada laboral.
"Durante el día trabajaba como cualquier constructor y después se reunía a guitarrear. Primero apareció un texto y luego una melodía que fue naciendo a fuerza de silbidos, porque era muy amigo de andar silbando permanentemente."
Como no tenía conocimientos musicales, la canción necesitó algunos ajustes.
"Félix Dardo Palorma, uno de los grandes autores y compositores mendocinos, contribuyó para acomodar esa melodía dentro de la estructura de una zamba."
Aquella composición comenzó a interpretarse en reuniones familiares y peñas mendocinas hacia fines de la década de 1950, hasta que un hecho cambió definitivamente su destino.
El encuentro con Jorge Cafrune

Mercado contó que todo ocurrió a fines de 1962, cuando Jorge Cafrune, tras consagrarse en Cosquín, llegó a Mendoza durante una gira.
Invitado a una reunión entre amigos, escuchó por primera vez la canción.
"Le pidieron si le podían cantar una canción. Era Zamba de mi esperanza. El Turco pidió que se la cantaran otra vez, anotó la letra y prometió que la iba a grabar."
Ese momento fue decisivo. "Podría no haberse animado a cantársela o Cafrune podría haber dicho que no. Se alinearon los planetas."
Cafrune comenzó a interpretarla en Cosquín en 1963 y finalmente la grabó en 1964. "Fue una explosión absoluta."
Al año siguiente la incorporó a su repertorio Los Chalchaleros, consolidando definitivamente el éxito de la composición.
Mercado destacó que el contexto también favoreció su difusión.
"Era el boom del folklore. En todas las casas había una guitarra y hasta un bombo. Empezaban a nacer los grandes festivales a lo largo y ancho del país y la zamba explotó."
Los mitos que rodearon a la obra
El investigador explicó que, con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer numerosas historias falsas alrededor de la canción, motivo principal que lo impulsó a escribir el libro.
"Si uno googlea 'Zamba de mi esperanza' aparecen distintos mitos. En esta investigación fui echando luz sobre ellos. Había que dejar un documento."
Entre las versiones más difundidas mencionó que alguna vez se aseguró que la canción había sido prohibida o incluso que estaba vinculada con la muerte de Cafrune.
"Se llegó a decir que estuvo prohibida y también que fue el motivo de la muerte de Cafrune. Hay una serie de historias que estuvieron alrededor de la zamba."

Una canción que llegó al mundo
Durante su investigación, Mercado encontró testimonios verdaderamente sorprendentes sobre el alcance internacional de la obra.
Uno de los más llamativos provino de una profesora estadounidense que utiliza la canción para enseñar español.
"Una profesora norteamericana utiliza Zamba de mi esperanza para enseñarle la fonética a sus alumnos."
Cuando le preguntó cómo había conocido la canción, la respuesta volvió a sorprenderlo.
"Me dijo que la escuchó en un congreso de la lengua en Navarra, España, interpretada por una puertorriqueña."
Para Mercado, esa anécdota demuestra la enorme trascendencia alcanzada por una composición nacida casi de manera casual en reuniones de amigos y que, décadas después, continúa siendo una de las obras más representativas del folclore argentino.
"Hay muchas más historias y anécdotas dentro del libro", concluyó el investigador, invitando a descubrir los secretos que rodean a una canción que, pese a ser conocida por generaciones de argentinos, todavía guarda numerosos capítulos desconocidos de su verdadera historia.


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